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Carreras salvajes

El peculiar deporte del skijoring, que había caído en el olvido, se ha adaptado al siglo XXI en las montañas del oeste de los Estados Unidos

Hay varias explicaciones sobre cuándo empezó exactamente el deporte que conocemos hoy en día como skijoring, pero parece que su origen se remonta a algún momento a finales del siglo XVIII, cuando un esquiador de St. Moritz tuvo una idea brillante: ser tirado por un caballo. "Todo empezó con huéspedes del hotel, principalmente mujeres, que eran tiradas por jinetes montados a caballo por el pueblo", explica Alfredo "Lupo" Wolf por teléfono desde su sede en Suiza. Wolf, veterano en el esquí y el skijoring, es actualmente el instructor de referencia para los huéspedes del hotel Kulm, situado en St. Moritz, y un apasionado estudioso de la historia del skijoring. 

Fue en 1906 cuando el skijoring empezó a emerger como un verdadero deporte de competición, gracias a un grupo de lugareños que establecieron un trayecto de ida y vuelta desde el centro de St. Moritz a la aldea vecina de Champfèr, un recorrido de aproximadamente 3 km. "La carrera duró 20 minutos y 22 segundos y el caballo ganador se llamaba Blitz", añadió Wolf. A partir de entonces, este pequeño y encantador pueblo alpino se convirtió en el referente del skijoring y, a partir de 1907 empezaron a organizarse carreras en grupo en el lago congelado del centro de la ciudad, donde se ganaron sus galones leyendas locales como Charly Badrutt o Duri Casty. Actualmente, 113 años después, se siguen celebrando tres carreras al año y el skijoring sigue siendo una actividad de ocio, en ocasiones con variaciones atrevidas y extravagantes, en las que se sustituye el caballo por motos de nieve, un bonito coche vintage o incluso un helicóptero. Todo suele acabar con una copa y unas risas. 

Hay varias explicaciones sobre cuándo empezó exactamente el deporte que conocemos hoy en día como skijoring, pero parece que su origen se remonta a algún momento a finales del siglo XVIII, cuando un esquiador de St. Moritz tuvo una idea brillante: ser tirado por un caballo. "Todo empezó con huéspedes del hotel, principalmente mujeres, que eran tiradas por jinetes montados a caballo por el pueblo", explica Alfredo "Lupo" Wolf por teléfono desde su sede en Suiza. Wolf, veterano en el esquí y el skijoring, es actualmente el instructor de referencia para los huéspedes del hotel Kulm, situado en St. Moritz, y un apasionado estudioso de la historia del skijoring. 

Fue en 1906 cuando el skijoring empezó a emerger como un verdadero deporte de competición, gracias a un grupo de lugareños que establecieron un trayecto de ida y vuelta desde el centro de St. Moritz a la aldea vecina de Champfèr, un recorrido de aproximadamente 3 km. "La carrera duró 20 minutos y 22 segundos y el caballo ganador se llamaba Blitz", añadió Wolf. A partir de entonces, este pequeño y encantador pueblo alpino se convirtió en el referente del skijoring y, a partir de 1907 empezaron a organizarse carreras en grupo en el lago congelado del centro de la ciudad, donde se ganaron sus galones leyendas locales como Charly Badrutt o Duri Casty. Actualmente, 113 años después, se siguen celebrando tres carreras al año y el skijoring sigue siendo una actividad de ocio, en ocasiones con variaciones atrevidas y extravagantes, en las que se sustituye el caballo por motos de nieve, un bonito coche vintage o incluso un helicóptero. Todo suele acabar con una copa y unas risas.

Hay varias explicaciones sobre cuándo empezó exactamente el deporte que conocemos hoy en día como skijoring, pero parece que su origen se remonta a algún momento a finales del siglo XVIII, cuando un esquiador de St. Moritz tuvo una idea brillante: ser tirado por un caballo. "Todo empezó con huéspedes del hotel, principalmente mujeres, que eran tiradas por jinetes montados a caballo por el pueblo", explica Alfredo "Lupo" Wolf por teléfono desde su sede en Suiza. Wolf, veterano en el esquí y el skijoring, es actualmente el instructor de referencia para los huéspedes del hotel Kulm, situado en St. Moritz, y un apasionado estudioso de la historia del skijoring. 

Fue en 1906 cuando el skijoring empezó a emerger como un verdadero deporte de competición, gracias a un grupo de lugareños que establecieron un trayecto de ida y vuelta desde el centro de St. Moritz a la aldea vecina de Champfèr, un recorrido de aproximadamente 3 km. "La carrera duró 20 minutos y 22 segundos y el caballo ganador se llamaba Blitz", añadió Wolf. A partir de entonces, este pequeño y encantador pueblo alpino se convirtió en el referente del skijoring y, a partir de 1907 empezaron a organizarse carreras en grupo en el lago congelado del centro de la ciudad, donde se ganaron sus galones leyendas locales como Charly Badrutt o Duri Casty. Actualmente, 113 años después, se siguen celebrando tres carreras al año y el skijoring sigue siendo una actividad de ocio, en ocasiones con variaciones atrevidas y extravagantes, en las que se sustituye el caballo por motos de nieve, un bonito coche vintage o incluso un helicóptero. Todo suele acabar con una copa y unas risas.

Este curioso deporte también se ha practicado en los Estados Unidos en diferentes formas. Se rumorea que pudo venir del Viejo Continente cuando los soldados de la 10.ª División de Montaña, desplegada en los Alpes, volvieron a casa tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, fue en los años 80 cuando el skijoring se transformó en los Estados Unidos para presentarse tal como lo conocemos hoy en día. El caballo ya no galopa elegantemente ni lleva a los corredores en línea recta. Ahora, todo se hace a velocidades vertiginosas con curvas cerradas, rampas y una pista de eslalon con puertas que acaba en la línea de meta. Este trayecto se recorre en menos de 30 segundos y a velocidades que llegan a los 40 km/h: siempre con una buena dosis del espíritu del oeste de los Estados Unidos. "Cuando vine a St. Moritz hace unos cinco años, los suizos no tenían ni idea de que en los Estados Unidos también se practicaba el Skijoring y que lo hacíamos de forma totalmente diferente", explica Loren Zhimanskova, directora de la organización sin ánimo de lucrob Skijor International. "Pensaban que era una locura porque hay vaqueros montados a caballo y preparamos una pista de obstáculos, mientras que ellos simplemente echan una carrera juntos". 

"Aunque es espectacular ver este deporte, es cuando te calzas los esquís cuando sientes la adrenalina", explica Tyler Smedsrud, uno de los mejores competidores de skijoring del país. "Incluso después de tantos años, me sigue sorprendiendo lo nervioso que me pongo antes del evento y cómo me van recorriendo los nervios, aunque lo haya hecho muchas veces", dice Smedsrud, que vive en Ouray (Colorado). "Es difícil expresar con palabras el subidón de adrenalina que se siente y la adicción que genera, pero me ha enganchado totalmente".

Smedsrud, un esquiador experto, descubrió el skijoring por casualidad, a través de un amigo, después de graduarse en la Universidad Estatal de Montana. "Crecí compitiendo en carreras de esquí, por lo que pasar por las puertas, ejecutar los saltos y todo lo demás no era un problema para mí", recuerda. "Lo difícil era llevar la cuerda. Tienes que mover arriba y abajo la cuerda si tienes que pasar por una puerta. A veces, el caballo da un giro a la izquierda y tú vas a la derecha, por lo que tienes que soltar la cuerda. Si no recoges la cuerda después de la puerta, te vas quedando sin cuerda y si llegas a su extremo estás perdido".

Una década más tarde, Smedsrud ha perfeccionado sus habilidades y ha descubierto quiénes son sus compañeros de carreras y caballos favoritos: una yegua blanca con manchas llamada Derby, que monta su compañera de equipo Sarah McConnell. "Cuando estamos en la línea de salida, Derby siempre me echa una mirada impenetrable, como si quisiera decirme: 'No la líes'", explica. "Parece que tiene más ganas de ganar que Sarah y yo". Compiten en un pequeño circuito de carreras de Colorado, Idaho, Wyoming, Utah y Red Lodge, Montana, donde se celebra cada marzo la competición nacional final. Esta competición, organizada por Kristen Beck y Monica Plecker y conocida por ser la carrera de skijoring anual más antigua, es el culmen de una temporada de tres meses, una oportunidad para que la comunidad celebre este deporte especializado que ha cobrado una nueva vida en los últimos años. 

Smedsrud, un esquiador experto, descubrió el skijoring por casualidad, a través de un amigo, después de graduarse en la Universidad Estatal de Montana. "Crecí compitiendo en carreras de esquí, por lo que pasar por las puertas, ejecutar los saltos y todo lo demás no era un problema para mí", recuerda. "Lo difícil era llevar la cuerda. Tienes que mover arriba y abajo la cuerda si tienes que pasar por una puerta. A veces, el caballo da un giro a la izquierda y tú vas a la derecha, por lo que tienes que soltar la cuerda. Si no recoges la cuerda después de la puerta, te vas quedando sin cuerda y si llegas a su extremo estás perdido". 

Una década más tarde, Smedsrud ha perfeccionado sus habilidades y ha descubierto quiénes son sus compañeros de carreras y caballos favoritos: una yegua blanca con manchas llamada Derby, que monta su compañera de equipo Sarah McConnell. "Cuando estamos en la línea de salida, Derby siempre me echa una mirada impenetrable, como si quisiera decirme: 'No la líes'", explica. "Parece que tiene más ganas de ganar que Sarah y yo". Compiten en un pequeño circuito de carreras de Colorado, Idaho, Wyoming, Utah y Red Lodge, Montana, donde se celebra cada marzo la competición nacional final. Esta competición, organizada por Kristen Beck y Monica Plecker y conocida por ser la carrera de skijoring anual más antigua, es el culmen de una temporada de tres meses, una oportunidad para que la comunidad celebre este deporte especializado que ha cobrado una nueva vida en los últimos años. 

Smedsrud, un esquiador experto, descubrió el skijoring por casualidad, a través de un amigo, después de graduarse en la Universidad Estatal de Montana. "Crecí compitiendo en carreras de esquí, por lo que pasar por las puertas, ejecutar los saltos y todo lo demás no era un problema para mí", recuerda. "Lo difícil era llevar la cuerda. Tienes que mover arriba y abajo la cuerda si tienes que pasar por una puerta. A veces, el caballo da un giro a la izquierda y tú vas a la derecha, por lo que tienes que soltar la cuerda. Si no recoges la cuerda después de la puerta, te vas quedando sin cuerda y si llegas a su extremo estás perdido". 

Una década más tarde, Smedsrud ha perfeccionado sus habilidades y ha descubierto quiénes son sus compañeros de carreras y caballos favoritos: una yegua blanca con manchas llamada Derby, que monta su compañera de equipo Sarah McConnell. "Cuando estamos en la línea de salida, Derby siempre me echa una mirada impenetrable, como si quisiera decirme: 'No la líes'", explica. "Parece que tiene más ganas de ganar que Sarah y yo". Compiten en un pequeño circuito de carreras de Colorado, Idaho, Wyoming, Utah y Red Lodge, Montana, donde se celebra cada marzo la competición nacional final. Esta competición, organizada por Kristen Beck y Monica Plecker y conocida por ser la carrera de skijoring anual más antigua, es el culmen de una temporada de tres meses, una oportunidad para que la comunidad celebre este deporte especializado que ha cobrado una nueva vida en los últimos años. 

"Es una combinación realmente increíble de vaqueros y esquí extremo", explica Plecker sobre la carrera, que se celebra con unas maravillosas vistas a la cordillera de las montañas Beartooth. Además de dirigir la producción del evento, Plecker y Beck sacan tiempo para participar como amazonas. "Sueltas el caballo y se convierte en lo más emocionante y divertido del mundo, porque los tres componentes del equipo trabajan para ir al mismo ritmo y dominar la carrera".

Este trabajo en equipo y el hecho de que el skijoring exija una peculiar mezcla de habilidades únicas que requieren mucho tiempo de entrenamiento es lo que lo diferencia de las típicas actividades de invierno. Su popularidad sigue creciendo, tanto entre los espectadores como entre los participantes, de tal forma que algunos, como Zhimanskova, solicitan que se incluya el skijoring en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 o 2030. "En la última década, este deporte ha experimentado un crecimiento sin precedentes en términos de visibilidad", dice. "Es nuestro momento y he visto muchas facetas de este deporte que pueden seguir evolucionando de muchas formas: la apuesta por las Olimpiadas es solo una de ellas".

Zachary Weiss es un escritor ubicado en Nueva York. Sus escritos se han publicado en los sitios web de Vogue, British GQ, Architectural Digest y Travel + Leisure.
  • Cortesía de Getty Images
  • Cortesía de Loren Zhimanskova