El auténtico y atemporal Mundo de Ralph Lauren
mayo 2026
RL/Cultura

El arte del tailgate

Puede que el polo se originara en otra parte del mundo, pero desde su llegada a Estados Unidos, los preparativos previos al partido han estado ligados a una tradición deportiva muy estadounidense: el tailgate.
Amigos, familiares, hamburguesas, salchichas, cerveza, camionetas, todoterrenos, neveras portátiles y juegos de exterior. La imagen actual del tradicional tailgate se asocia principalmente al ámbito universitario, pero tiene sus raíces en el fútbol americano y la cultura automovilística. Hay quienes establecen el origen del tailgate en el partido de fútbol americano que enfrentó a Yale y Harvard en Yale Field en 1906. Según The New York Times, 32000 aficionados se desplazaron hasta New Haven. La mayoría de ellos eran estudiantes que vivían en la ciudad y llegaron en automóviles (un medio de transporte todavía poco habitual) que aparcaron en un campo abierto. El resto de aficionados, que llegaban en tren, observaban con envidia a los grupos que disfrutaban de picnics improvisados con comida que llevaban en cestas alrededor de los automóviles. En esa misma época, el polo comenzó a ganar popularidad en los Estados Unidos, especialmente en la Costa Este, donde el criador de caballos Harry Payne Whitney, exalumno de Yale, organizó el equipo estadounidense de polo que derrotó en 1909 a Inglaterra con una versión del juego mucho más dinámica. En 1907, el Myopia, uno de los clubes de polo más antiguos del país, acogió el partido de fútbol americano entre Harvard y Yale en su propio campo, el Gibney Field. Fue entonces cuando nació una tradición paralela de tailgate entre los aficionados al fútbol americano y al polo, un deporte con mayor proyección internacional. En el polo, los coches pueden aparcarse junto al campo de juego, y con los maleteros abiertos, las carpas y las mantas de picnic se crea una acogedora zona al aire libre, mucho más agradable que las gradas de plástico y la comida poco apetecible de los estadios. Estas reuniones informales previas a los partidos de polo suelen destacar también por su estilo. Algunos aficionados aprovechan estas ocasiones para sacar del garaje sus coches clásicos. Las cubetas de champán, cestas de picnic, bandejas de mimbre, mantas y asientos creativos priman sobre las neveras y barbacoas portátiles. No es raro que se monten mesas completas bajo las carpas, con cubertería y copas de cristal, y algunos clubes incluso organizan concursos de tailgate antes de los partidos. ¿Seguirá siendo esta tradición la envidia de los aficionados del fútbol americano? Ojalá que sí.
Abrebotellas Garrett
225,00 €
Conjunto de regalo de coctelería Kipton
4.995,00 €
Manta decorativa Angelica
1.195,00 €
Bandeja grande Bailey
825,00 €
Conjunto de posavasos de piel Garrett
125,00 €

Directo desde el Polo Bar

El Summer Night

Entre las bebidas de temporada del Polo Bar, destaca el Summer Night, un cóctel aromático inspirado en el sur de los Estados Unidos, un clásico de la época de la Prohibición vinculado al South Side Sportsmen’s Club.

Ingredientes

  • 60 ml de ginebra Hendrick’s
  • 30 ml de licor de flor de saúco St-Germain
  • 30 ml de zumo de limón
  • 4 hojas de albahaca
  • 4 rodajas de pepino
  • 4 hojas de menta

PREPARACIÓN

Coloque las hojas y las rodajas de pepino en un vaso mezclador. Con un mortero, machaque suavemente hasta que se desprendan los aromas. Añada hielo y los ingredientes líquidos a la coctelera. Tape y agite bien. Con un colador, cuele la mezcla y viértala sobre los cubitos de hielo en un vaso de whisky. Para decorar, elija una rama de hojas de menta y colóquela en el lateral del vaso, con el tallo hacia abajo. Añada un taco de polo decorativo para darle el toque final.


Shannon Adducci es escritora y editora de moda y reside en Nueva York. Su trabajo se ha publicado en Elle, GQ, Departures, Robb Report, WWD, y T: la revista de estilo de The New York Times.