El auténtico y atemporal Mundo de Ralph Lauren
noviembre 2025
RL/Cultura

Donde me siento libre

Fue un sueño que comenzó en mi corazón y me llevó a un rancho en Colorado.
Por: Ralph Lauren
Antes de tener un hogar en las montañas del Oeste, mi corazón ya vivía allí. Un amigo me regaló un viejo y destartalado sombrero de vaquero, que fue mi primer contacto con el sueño. Crecí sintiendo una predilección por la ropa tradicional preppy y, de repente, me encontré pasándome a los vaqueros y las botas de cowboy. Ambos estilos eran muy estadounidenses, pero en ese momento la sensibilidad Western parecía intacta. Descubrí que el cowboy era una especie de renegado. Me identificaba con ese espíritu. El vaquero tiene un tipo de vida muy concreto. Es duro, y su ropa tiene un aspecto distintivo. También me inspiró la paleta de colores del Oeste: los colores del desierto, las puestas de sol y las joyas turquesa; las cosas que se encuentran allí y que perduran y mejoran con el paso del tiempo. Los vaqueros desgastados y las camionetas rojas, las hebillas de rodeo, las camisas de franela, las chaquetas con flecos... Me encantaba la libertad del Oeste y el estilo ecléctico que inspiraba.
Recuerdo muy bien la mañana en que Ricky y yo fuimos a verlo: la luz sobre los prados. La luz que incidía sobre el granero. Supimos inmediatamente que era allí donde queríamos vivir.
TIEMPO DE MONTAÑA
La vida en el rancho Double RL incluye montar a caballo, comidas sencillas servidas al aire libre y pasar tiempo con la familia.
Para mí, la vida en las montañas no se reduce a una cosa. Son granjas y ríos, hierba alta y picos nevados. Son los pioneros de Willa Cather, los picos de Ansel Adams y los retratos heroicos de Edward Curtis. Son los campos y los arroyos, los deportes al aire libre, la diversión de lo inesperado: encajes blancos que podrían haber cubierto una mesa de granja toscamente tallada, o flotado en la brisa desde una pequeña ventana del ático para convertirse en románticos vestidos con volantes; los resistentes cuadros y los motivos nórdicos; las mantas navajo y los patchworks de la América colonial, todos en armonía. Es como un crisol de todos los colores y la naturalidad, la funcionalidad y el optimismo que caracterizan a los Estados Unidos, y que se puede llevar casi en cualquier lugar, dependiendo de quién quieras ser y cómo quieras expresarte. A principios de los años 80, después de buscar durante mucho tiempo, alguien me habló de un granero centenario en una gran finca de Colorado, con vistas a las montañas de San Juan. Recuerdo muy bien la mañana en que Ricky y yo fuimos a verlo: la luz sobre los prados. La luz que incidía sobre el granero. Supimos inmediatamente que allí era donde queríamos vivir. Pero yo no quería construir una casa nueva. Quería encontrar una antigua. Me encanta la tierra por sí misma, su aspecto, su belleza intacta. Me dolía tener que construir aquí. Los dos primeros años vivimos en una sencilla caravana para poder elegir sin prisa terrenos bajos y discretos donde las casas quedaran medio ocultas por los árboles. La casa familiar que finalmente construimos parece una pequeña cabaña de madera desde fuera, pero cuando entras resulta espaciosa. La construí con madera vieja de un granero. Quería una puerta mosquitera que chirriara. Si algo es realmente antiguo, que se note. Con el tiempo, se ha convertido en el hogar de todas aquellas cosas que en nuestra opinión pertenecen a este lugar: pinturas, cerámica, cestas tejidas, sarapes, tejidos y mantas indígenas americanas. Sus colores vivos y sus texturas artesanales aportan una belleza y un brillo especiales que contrastan con la madera oscura de las paredes de la cabaña. Mi trabajo es un reflejo de mi forma de vida. En Colorado, se trata de la familia y los amigos, de las comidas cocinadas por Ricky y servidas en una larga mesa al aire libre, de los caballos en el prado, de dar una vuelta en una vieja camioneta. Es el sueño de una vida en las montañas que había tenido durante tanto tiempo en mi corazón. Lo fuimos construyendo poco a poco, y me alegra compartir con ustedes en estas páginas algo del espíritu de ese tipo de vida.