El auténtico y atemporal Mundo de Ralph Lauren
mayo 2026
RL/Cultura

Amor por el deporte

El vínculo entre el mundo de ensueño de la infancia, inspirado en las figuras legendarias del deporte neoyorquino, y el espíritu deportivo de Polo.
Por: Ralph Lauren
Hice bordar el caballo de Polo en el pecho porque me gustaba la idea de crear algo elegante que siguiera estando ligado al deporte. Además, quería que fuera una prenda que se pudiera llevar dentro y fuera del campo.
Crecí en el Bronx y pasaba mucho tiempo soñando con el deporte. Desde la ventana de clase miraba el patio del colegio, donde jugábamos a baloncesto y a béisbol, e imaginaba que era como mis héroes: los jugadores de los Yankees, Mickey Mantle y Joe DiMaggio, aquellos hombres vestidos con sus uniformes de rayas. Eso era lo que yo quería ser: el que bateaba home runs, un héroe del deporte con un uniforme imponente En aquel entonces ni siquiera sabía lo que era un diseñador. Para mí, la ropa era algo que heredaba. Tenía dos hermanos y una hermana; yo era el menor de todos. Pero siempre me encantó algo que heredé de mi hermano: una chaqueta de béisbol. La llevaba a todas partes. Me permitía soñar e imaginar que quizá yo también podría hacer una gran jugada en un partido. Puede que fuera entonces cuando comprendí que podemos vivir nuestros sueños a través de la ropa.
Hice bordar el caballo de Polo en el pecho porque me gustaba la idea de crear algo elegante que siguiera estando ligado al deporte. Además, quería que fuera una prenda que se pudiera llevar dentro y fuera del campo.
Creo que mi amor por el mundo del deporte empezó con los veranos que pasaba en un campamento a orillas de un lago en los Catskills. Fueron días mágicos, llenos de tenis, natación, baloncesto y las tradicionales «guerras de colores» del campamento, una competición deportiva entre equipos de chicos que duraba varios días. Un año, los otros niños me eligieron como uno de los capitanes de equipo. Fue algo muy importante para mí en aquel entonces. De pronto, me encontré liderando a un grupo de chicos con orígenes muy diferentes, y luchando por ganar el derecho a presumir durante el verano. Creo que fue entonces cuando empecé a creer en mí mismo. Aún no sabía a dónde me dirigía, pero tenía la sensación de que iba por buen camino.
1955
Apoyado en la valla donde jugaba a béisbol en el Bronx.
1978
Corriendo alrededor del embalse con Ricky.
1982
En la cancha de baloncesto del campamento de verano al que acudían sus hijos.
1988
Manteniéndose en forma con guantes y un saco de boxeo.
2017
Antes de lanzar la primera bola en el Yankee Stadium.
Sentía pasión por algo que llevaba dentro y era capaz de expresarlo a través de la ropa, pero no estudié moda. Cuando tenía 19 años, trabajaba a tiempo parcial en Brooks Brothers mientras estudiaba en la universidad por las noches. Después, empecé a trabajar para una reconocida empresa de corbatas. Cuando se me ocurrieron algunas ideas propias, las rechazaron, pero luego alguien me dio una oportunidad. Me fascinaba la estética de las corbatas anchas y, cuando por fin emprendí mi propio camino, elegí Polo como nombre para mi marca. Evocaba lo mejor del mundo del deporte: el atletismo, la competición, el romanticismo, la aventura internacional y ese estilo clásico en el que la ropa tiene una función. Desde que heredé aquella chaqueta de béisbol de mi hermano y los dos rebuscábamos ropa en tiendas militares, siempre me han atraído las prendas concebidas desde la funcionalidad: uniformes, ropa de trabajo y equipamiento de caza. Se trataba de prendas auténticas, como mi polo. Para crearlo, me inspiré en las camisetas elegantes y resistentes de los jugadores profesionales. Antes de ello, fui a unos grandes almacenes de Manhattan para ver qué tenían. Resultó que no mucho. En total, solo había cuatro colores. «¿Estos colores destiñen?», pregunté a la persona que me atendió. «No, señor», respondió. «Son de poliéster y algodón».
SIN SUDOR
Una imagen de los inicios de Polo Sport que, según escribe Ralph, surgió «no solo porque reflejaba lo que yo veía como el inicio de una nueva cultura saludable y centrada en el cuerpo a principios de la década de 1990, sino también por mi propio interés en una vida activa».
Las prendas que tienen su origen en el deporte son tan importantes para mí como los blazers de tweed, las botas de cowboy y los escudos escolares.
Las prendas que tienen su origen en el deporte son tan importantes para mí como los blazers de tweed, las botas de cowboy y los escudos escolares.
Siempre he creído que las cosas mejoran con el tiempo, con cierta pátina, así que confeccioné mi polo con un algodón que se desgasta con el paso del tiempo, y lo hice en 20 colores distintos. Hice bordar el caballo de Polo en el pecho porque me gustaba la idea de crear algo elegante que siguiera estando ligado al deporte. Además, quería que fuera una prenda que se pudiera llevar dentro y fuera del campo. Las prendas que tienen su origen en el deporte, como las camisetas de rugby, los jerséis de tenis, las chaquetas de remo y las chaquetas de estilo universitario, son tan importantes para mí como los blazers de tweed, las botas de cowboy y los escudos escolares. Todas son prendas atemporales y clásicas que me encanta imaginar y reinventar una y otra vez. Todo gira en torno al estilo personal y a la sensación que tengo en cada momento. Polo Sport surgió más tarde no solo porque reflejaba lo que yo veía como el inicio de una nueva cultura saludable y centrada en el cuerpo a principios de la década de 1990, sino también por mi propio interés en una vida activa: entrenar a diario, correr y cuidar la dieta y el estilo de vida. Es el mismo espíritu y la misma pasión que me llenan de orgullo al diseñar los uniformes y prendas para el equipo olímpico de Estados Unidos, el US Open, Wimbledon, la Ryder Cup y otras competiciones internacionales. No hace mucho, me invitaron al Yankee Stadium para hacer el lanzamiento de honor antes del partido. Al subir al montículo con aquel legendario uniforme de rayas diplomáticas, el sueño que había anhelado más tiempo que ningún otro por fin se hizo realidad.