El auténtico y atemporal Mundo de Ralph Lauren

Rescate Emocional

Con sus cautivadores retratos, el fotógrafo Richard Phibbs ofrece un sentido de dignidad a los perros maltratados y abandonados

En su reciente libro, Rescue Me (Rescátame), el fotógrafo Richard Phibbs centra su objetivo en algunas de las criaturas más vulnerables de la Tierra: los perros abandonados, y a veces maltratados, del refugio de sacrificio cero que la protectora The Humane Society tiene en la calle 59 E de Nueva York. Phibbs lleva años trabajando como voluntario fotografiando a todos los animales que llegan a la asociación con la esperanza de encontrarles un hogar. En ese tiempo, ha sentido la gran felicidad y satisfacción que supone devolver la dignidad a esos perros maltratados, y ha aprendido a sacar lo mejor de sus modelos de cuatro patas. (El trabajo de Phibbs también es muy conocido por sus retratos de actrices ganadoras de Oscar, líderes sociales y jugadores de tenis legendarios, así como por sus incontables campañas de Ralph Lauren.)

Algo que ha tenido de positivo la pandemia de coronavirus ha sido el aumento del apoyo a perros como estos, y una importante multiplicación de las solicitudes de acogida en los refugios. Esto, a su vez, se ha traducido en que un número récord de animales han encontrado un hogar definitivo. Sin embargo, esta nueva situación no ha estado exenta de problemas: en The Humane Society Nueva York, las solicitudes solo se atienden con cita previa y, como advierte su directora ejecutiva Sandra DeFeo: “Más que nunca, la gente debe valorar detenidamente si en estos tiempos de precariedad está preparada para adoptar un perro”.

Este parece un buen momento para recordar el libro de Phibbs y para compartir algunas de sus fotografías más recientes del refugio. También hablamos con él sobre cómo está llevando la pandemia, su compromiso con estos animales y la motivación que impulsa su obra fotográfica.

¿Cómo estás llevando esta situación? ¿cómo gestionas el distanciamiento social?

Estaba trabajando en Europa, así que estoy haciendo la cuarentena en Camden, en el centro de Londres. Pero por supuesto que me preocupan mucho mis amigos y mis seres queridos de Nueva York. Cuando Nueva York vuelva a abrirse, intentaré volver a casa. Como estoy atrapado en Europa, no he tenido la oportunidad de ir al refugio.

El refugio no ha dejado de rescatar nuevos perros en ningún momento. Háblanos de algunos de los perros que has fotografiado desde la última vez que nos vimos.

Samantha (abajo, centro) viene del norte de Brasil, y la encontraron en el arcén de la carretera, tras haber sido atropellada por un coche siendo cachorra. Un montón de humanos de buen corazón le ayudaron a recuperarse y a llegar a Nueva York, y ahora está bastante bien. Es la que perdió una patita. ¡Y ahora va sobre ruedas! Huku Chan (abajo a la izquierda) tuvo una vida muy dura desde pequeña, encerrada muchos años en un sótano hasta que la rescataron. Y Henry, el Beagle (abajo a la derecha), es un perro maravilloso que necesita un hogar lejos de zonas urbanas masificadas.

Huku Chan, Samantha y Henry fotografiados por Phibbs
Huku Chan, Samantha y Henry fotografiados por Phibbs
Siempre busco el significado de las cosas, y creo que estas imágenes han ayudado a aliviar algo de sufrimiento.

¿Cómo conociste The Humane Society de Nueva York, y qué te empujó a iniciar este proyecto?

Recuerdo que estaba viendo a Charles Osgood [en la edición matinal de domingo de las noticias de la CBS], y hubo una noticia sobre una mujer que vestía a los perros del refugio local como si fuese un pase de modelos, lo que había aumentado considerablemente el número de adopciones. Dijo que, si todos los fotógrafos hiciesen lo mismo en sus ciudades, se podría aliviar mucho sufrimiento. Tenía algunos conocidos en The Humane Society de Nueva York (ya había donado impresiones para sus subastas solidarias anteriormente), así que les propuse la idea, y ellos aceptaron.

¿Los retratos han ayudado a los perros a encontrar un hogar?

Me sorprendió muchísimo el éxito que tuvieron. La primera vez que publicamos las fotografías en línea, la gente empezó a escribir sobre ellas, y se disparó el tráfico de la web de The Humane Society de Nueva York procedente de esos blogs. Las imágenes se han creado únicamente para ayudar a esos animales a encontrar un hogar definitivo, y han tenido mucho éxito en ese sentido.

Algunos de los animales están heridos o desfigurados, y no se ha intentado ocultar esas imperfecciones. ¿En qué piensas cuando te planteas cómo mostrarlos?

Mi último objetivo es darles dignidad, la dignidad que se merecen. Solo eso.

Richard Phibbs
Richard Phibbs

¿Cómo reaccionan los perros a la cámara durante las sesiones? ¿cómo les tranquilizas?

La mayoría de ellos han vivido un sufrimiento inimaginable. Y han tenido la inmensa suerte de llegar a The Humane Society de Nueva York, que es un refugio con sacrificio cero. Pero los animales no lo saben, llegan a un lugar extraño y están aterrorizados. No tienen ni idea de por qué están allí. Con los años, he perfeccionado la forma de hacerles las fotografías: transformo una pequeña sala de examen en un estudio de fotografía, y los animales llegan de uno en uno. Tengo un pequeño altavoz en el que suena un om eterno, que es un cántico con un sonido relajante y agradable. Todo el mundo busca posiciones bajas, y nadie mira al animal. Cuando ve que no somos una amenaza, empieza a relajarse.

Una selección de imágenes del libro <em>Rescue Me (2016) de Phibb</em>
Una selección de imágenes del libro Rescue Me (2016) de Phibb
Little Lowell
Little Lowell
Cosita
Cosita
Franie
Franie
Harry
Harry
Willis
Willis
Mari
Mari
Kaylee and Maddie
Kaylee and Maddie
Georgia
Georgia

De todos los animales que has fotografiado, ¿hay alguno que recuerdes especialmente?

Hay varios que no podré olvidar nunca, que me han dejado huella. Había uno, Little Lowell, que había pasado toda la vida encerrado en un transportín de plástico. Cuando la policía lo llevó al refugio, ni siquiera sabían qué animal era. Parecía un esqueleto. Le había crecido tanto el pelo que ni siquiera se le veía la cara, era como un fantasma. La directora ejecutiva dijo que era uno de los peores casos de maltrato que había visto. Le asearon y le hicieron un examen veterinario, y hubo que extirparle uno de los ojos. Poco a poco le rehabilitaron, y unos tres meses después dijeron que estaba listo para fotografiarlo.

Desde el punto de vista de un artista, ¿en qué se diferencia tu trabajo como voluntario en la HSNY de un trabajo remunerado normal?

Cuando fotografío a un actor o a un político, o realizo una campaña para Ralph Lauren, siempre intento captar la esencia de esa persona... con un perro no es distinto. Como artista, el proceso es el mismo. Sin embargo, [mi trabajo con la HSNY] me aporta mucha felicidad y satisfacción, y espero que sirva para que muchas personas entiendan que todos los seres vivos son valiosos. Soy inmensamente afortunado por poder trabajar como fotógrafo y hacer lo que me apasiona. Pero siempre busco el significado de las cosas, y creo que estas imágenes han ayudado a aliviar algo de sufrimiento.

Andrew Paine Bradbury is a writer and musician based in New York City.
  • Las fotografías son cortesía de Richard Phibbs Studio