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LAS CONSULTAS DE RL: RASHID SILVERA

Profesor, icono de estilo y todo un caballero, Rashid Silvera —protagonista de la campaña de primavera para hombre de Polo— fue uno de los primeros modelos negros de Ralph Lauren en 1990

Si Rashid Silvera te resulta familiar, puede que sea porque lo has visto en la portada de GQ, en la que apareció como uno de los primeros modelos negros de la revista. O tal vez fue en el anuncio a toda página de Polo de The New York Times Magazine que protagonizó como primer modelo publicitario negro de Ralph Lauren. O, si vives en la zona del valle del Hudson en Nueva York, puede que te lo cruzaras en los pasillos del instituto Scarsdale, donde enseñó durante casi cuatro décadas después de obtener dos títulos de máster de Harvard, uno de la Divinity School y otro de la Graduate School of Education. Pero más recientemente se le puede reconocer como uno de los modelos de la colección de primavera de Polo inspirada en Amagansett.

Originario de Boston, Rashid estuvo inmerso en el estilo y las instituciones educativas de Nueva Inglaterra desde su más tierna infancia. Además, hace tiempo que forma parte de la familia Ralph Lauren, tanto como modelo como coleccionista: su colección de Polo y Purple Label tal vez solo pueda competir con los archivos de la propia empresa Ralph Lauren. Su estilo extremadamente atrevido y centrado en la inspiración preppy no solo impresionó a sus alumnos y compañeros de trabajo a lo largo de su carrera docente, sino que también llamó la atención del propio Ralph Lauren y le llevó a iniciar una relación con la marca que se mantiene aún hoy.

Pero cuando Rashid cuenta la historia, y lo hace muy bien, siempre advierte: «Ha sido maravilloso, pero por muy bueno que haya sido, lo que me hace seguir sonriendo y me ayuda a seguir adelante es pensar que lo mejor está por venir».

Rashid Silvera en una campaña de Polo de la primavera de 1991
Rashid Silvera en una campaña de Polo de la primavera de 1991

Es académico, profesor, coleccionista de Ralph Lauren sin parangón y miembro de la familia Polo desde hace mucho tiempo. Pero tal como usted dice: ¿quién es Rashid Silvera?

Rashid Silvera es un caballero. Y un caballero se mide por sus acciones. Siempre he querido ser un caballero, independientemente de donde estuviera. Quería dar la impresión de estar a la altura para poder estarlo realmente. Reconocí ese estilo único en cuanto lo vi: es Ralph. Desde la primera vez que lo vi, supe perfectamente lo que Ralph quería transmitir.

¿Cuál fue el inicio de la trayectoria de su estilo?

Creo que todo empezó porque mi trabajo como profesor me permitía vestirme de forma diferente todos los días. Y acabé creando expectativas a mis alumnos y nunca quise defraudarlos. Trabajé en Scarsdale durante 36 años —le dejo calcular el número de días de clase— y no creo que haya repetido vestimenta nunca. Fue la enseñanza la que me dio la oportunidad de ser lo más brillante y original posible cada día.

LA GENTE DICE QUE LAS PRIMERAS IMPRESIONES SON LAS QUE CUENTAN A LA HORA DE HACERTE UNA IDEA DE ALGUIEN. YO CREO EN ESAS PRIMERAS IMPRESIONES. SE DICE QUE HAY QUE VESTIRSE PARA IMPRESIONAR, PERO CON RALPH NO ES NECESARIO, BASTA CON VESTIRSE... Y EL RESTO VIENE POR SÍ SOLO.
Un anuncio impreso de Polo de otoño de 1990 en el que aparece Rashid
Un anuncio impreso de Polo de otoño de 1990 en el que aparece Rashid

Eso significa una cantidad de conjuntos inimaginable. ¿Cómo empezó a perfeccionar su sentido del estilo y qué es lo que le atrae de las prendas de Ralph Lauren?

Siempre tuve ese estilo, inspirado en la elegancia preppy. Me parecía el no va más y a mí me obsesionaban los detalles. Pero mi colección comenzó con un detalle en particular: los puños abotonados.

Es lo más importante de mis chaquetas informales que, a su vez, son lo más importante de mi vestuario. Puede que tenga todas las chaquetas informales que Ralph ha diseñado durante décadas. Y, desde el principio, iba a mi sastre de la calle 38 para que le añadiera puños abotonados a las mangas de las chaquetas, porque me gusta remangarme y mostrar un reloj o una pulsera. Y así es como comenzó todo esto para mí.

Y, a partir de ahí, la cosa fue a más. Me ponía las chaquetas informales con pantalones de pijama de Polo; lo empecé a hacer antes que nadie. También me encantaba anudar pajaritas. Nada exagerado, pero me gustaba lucir una bonita forma de punta de diamante. Las llevaba con las camisas de Ralph, porque tenían el cuello perfecto para esas pajaritas.

Además, siempre me ha gustado regalar cosas. Por ejemplo, si me hacía amigo de la familia de alguno de mis alumnos, podía recomendarle a al padre: «Tienes que tener esta chaqueta». O si me invitaban a cenar, les llevaba una prenda de mi armario para el padre como regalo de agradecimiento.

Tiene un estilo Polo clásico, pero con un toque personal.

Es británico, es preppy, y quizás lo más importante, natural. No solo quiero dar la impresión de que estoy cómodo, quiero estar cómodo de verdad. Tanto si llevo una chaqueta informal con puños abotonados y una pajarita como cualquier otra cosa, siempre he creído que la forma en que te mueves con tu ropa, y la forma en que tu ropa se mueve contigo, es tan importante como cualquier idea de estilo que pueda transmitir una imagen. Es con ese movimiento cuando te conviertes en la ropa y la ropa se convierte en ti. Ralph trasladó esa idea a la ropa de hombre y logró que los hombres no tuvieran miedo de moverse con su ropa.

¿Cómo conoció a Ralph?

Entre mis alumnos del instituto Scarsdale estaba el hijo de uno de los empleados cercanos a Ralph. Así que cuando estaban buscando un nuevo modelo, le dijo: «Ralph, tengo a la persona perfecta para ti. Y ni siquiera tendrás que hacerle ningún cambio de estilo».

¡Así que fui a conocer a Ralph Lauren! No me lo podía creer. Llegué a su despacho vestido con un blazer de crepé azul de Armani, un par de Weejuns viejos atados con cinta adhesiva y sin calcetines, y unos vaqueros. Ralph se me acercó y me tocó la solapa de la chaqueta para palpar el tejido. Se quedó pensando, me miró y dijo: «¿Quién eres? ¿Cómo has llegado a ser quien eres?» Y no puede llegar a imaginarse lo mucho que esas palabras significaban para mí. Entonces, me dijo lo siguiente: «Vas a ser mi Cary Grant»

Fue tan acogedor y tan poco pretencioso. Fue realmente especial. Y a partir de ese momento, trabajar con Ralph me dio confianza y me ayudó a seguir siendo yo mismo. Fue muy, muy personal, que pudiera ver el estilo que llevaba dentro de mí.

¿Fue así como empezó a ser modelo de Polo? Fue uno de los primeros modelos negros destacados del mundo de la moda, tanto para Ralph Lauren como para las portadas de GQ y otros medios. ¿Cómo empezó todo?

Ralph y yo hablamos y, poco después, en 1990, hicimos una sesión de fotos para Polo. Un día, alguien se me acercó y me dijo: «¡Ey! ¿has visto la revista de The New York Times?» No había internet por aquel entonces, así que tuve que ir a buscar un ejemplar. Cuando vi la revista... a toda página ponía: "Polo Ralph Lauren". Y en la otra página, aparecía yo.

Ralph es un genio. No podría haberme hecho sentir más cómodo o más especial, y las imágenes que surgieron me hacían pensar en una foto que tengo de mi abuelo, sentado para su retrato, en 1916. Fue mágico.

Y ahora vuelve a la acción. ¿Cómo fue la sesión de fotos de la colección de primavera?

La sesión fue como un momento de la vida misma. No vi a nadie preocupado por su aspecto, lo cual es algo extraño en una sesión de fotos. Todo el mundo tenía un estilo natural y todo el mundo parecía encajar en ese lugar. Y así es como me sentí: como si encajara, como si estuviera en casa. Por eso, cuando ves esas fotos, parecen tan naturales. Ni siquiera tuve la oportunidad de posar, simplemente estaba viviendo. Me sentí a gusto, querido, respetado.

Fue usted mismo el que eligió gran parte de su vestuario para la sesión de fotos. Esto no es una práctica habitual para una sesión de fotos de Polo. Pero podría decirse que su vestuario de prendas de Ralph Lauren es casi más variado que el de nuestro equipo de estilistas.

No tengo la típica talla de modelo. Pero el equipo me dijo: «Es una colección de primavera, es clásica, es preppy», ese tipo de cosas. Así que fui a mi armario y les enseñé todo lo que creía que funcionaría, y el equipo me dijo que era perfecto, que me lo llevase todo.

Fui capaz de entender lo que querían. Si me indican la dirección, no hay problema. Y probablemente no haya ningún otro modelo que tenga la ropa que tengo yo. Polo, Purple Label, lo que sea.

Hábleme de eso. ¿Cómo es su colección? ¿Cómo se compone un conjunto típico?

Tengo una casa de tres habitaciones. Dos de los dormitorios —además de cinco armarios y siete roperos— están completamente llenos de prendas de Ralph Lauren. Hay que verlo para creerlo.

Lo que suelo hacer es levantarme, salir a la terraza y respirar. Dejo que mi respiración me indique cómo va a ir el día. Luego paso y abro las puertas del armario, son unas bonitas puertas de madera satinada británica. Cierro los ojos y paso las manos por las pilas de jerséis de punto de ochos de cachemira. Debo de tener todos los colores de todos los jerséis de cachemira que fabrica Ralph. No me falta ninguno.

Empiezo con un jersey de cachemira, me lo anudo al cuello y me paseo por la casa. Más o menos media hora después, miro las chaquetas informales. ¿Quiero ir con un tartán? ¿Un tweed? ¿Qué me pongo con este jersey? Pero la verdad es que no hago ningún esfuerzo. Dejo que me llegue la inspiración. Entonces pienso: ¿quiero llevar corbata hoy? ¿O una bufanda? Tengo... Bueno, tengo muchas bufandas, la verdad.

En resumen, lo que de verdad me preocupa de la vestimenta es que tengo que mantener un nivel. Esa es la única presión de todo este proceso. No es que me considere el embajador de moda designado por Ralph Lauren. Pero en cierto modo, siento que lo soy. Por eso quiero estar siempre a la altura. Si me atropellara un autobús mientras voy al trabajo, me gustaría que la gente dijera: «¡Qué bien vestido va este tipo, vamos a hacerle unas fotos a este tipo antes de que venga la ambulancia!».

¿Qué fue lo primero que despertó en usted esa idea de estilo inherente y de presentar la mejor versión de sí mismo al mundo? ¿Siempre le ha apasionado así la ropa?

Tengo fotos mías de cuando iba a la escuela primaria, y parecen anuncios de Polo. Llevo blazers de tweed, jerséis de rugby... ¡todo! Mis abuelos, con los que pasaba mucho tiempo cuando era pequeño, me vestían a su estilo que, por aquel entonces, era de dos generaciones atrás. Vivíamos al otro lado de Fenway Gardens, en Boston, y hay fotos en las que aparezco muy bien vestido paseando entre las flores con mi abuela. Mi abuelo era antillano y creció con la influencia británica de allí; siento que he heredado de él el sentido del estilo británico.

Sabía que siempre tenía que sentirme cómodo con la ropa que llevaba y me animaban a jugar. Nunca fueron estrictos, nunca me dijeron: «No hagas esto o esto otro». A veces, cuando volvía al final del día, mi tía me decía: «Traes la ropa demasiado limpia. Vuelve a salir que no has terminado de jugar». Y ese, en cierto modo, es el mensaje de Ralph. Puedes pasar todo el tiempo que quieras fuera y tu vestuario cambiará a lo largo del día. Añadirás algo, te quitarás otra cosa, te desabrocharás un botón...

Así que cuando descubrí la ropa de Ralph Lauren, me vino como anillo al dedo. Me dije: «Oh, Dios mío. Esto es. Encaja conmigo a la perfección». Años más tarde, Ralph me dijo: «Sí, así es».

Andrew Craig es el editor de contenido masculino de Ralph Lauren.
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