LAS CONSULTAS DE RL: ALI RICHMOND
Ali, artista, coleccionista, icono de estilo y una gran mente creativa, es también cofundador de Fashion for All, una organización sin fines de lucro que lucha por la igualdad y la diversidad en el sector de la modaSi hubiese un concurso para ver quién tiene el mejor fondo real en Zoom, Ali Richmond probablemente se llevaría el premio.
Desde su apartamento de Brooklyn, este artista polifacético se sienta junto a una de sus propias piezas a gran escala: una combinación única de pintura rayada y tapiz pintado descolorido en tonos azules y grises, encuadrada en un marco dorado. A su derecha, un jarrón de cerámica, sencillo, pero de aspecto antiguo, está ingeniosamente colocado en una alta estantería de hormigón. Y eso por no hablar del atuendo de Ali —realmente el gran protagonista— que es igual de creativo.
Se ha escrito mucho sobre la impresionante colección de ropa vintage del artista-director creativo-estilista. Durante nuestra conversación, repasa las obras que ocupan sus estanterías: los polos de los 90, vaqueros western de Ralph Lauren, ropa de trabajo de principios de siglo, cárdigans inspirados en las mantas de sarape, capas victorianas, chaquetas de ante de estilo navajo con flecos y jerséis de estilo universitario de los 50. Y esa es solo una parte de las muchas que componen su colección vintage personal. Es, sin duda, un hombre cuya imparable creatividad abarca todo tipo de actividades: estilismo de moda, diseño de interiores, composiciones visuales, escultura, pintura y fotografía.
Por no hablar de la fundación Fashion for All, una organización sin fines de lucro que lucha por la igualdad y la diversidad en el sector de la moda, que cofundó con la estilista y activista Hannah Stoudemire en 2016.
Además, esta temporada ha hecho de modelo para la colección Polo de primavera, cuyas fotografías se han realizado en la Art Barge de los Hamptons, una antigua barcaza de la Marina de la Segunda Guerra Mundial que ahora se encuentra en la costa de Amagansett y alberga clases, talleres y conversaciones organizadas por el Instituto de Arte Victor D'Amico. A continuación, Ali comparte con nosotros sus pensamientos sobre su arte, su estilo y la singular felicidad de encontrar un tesoro vintage perfecto.
Eres un artista realmente polifacético: tienes un reconocido negocio de asesoramiento en moda, una inmensa colección de ropa vintage, un taller artístico, una fundación sin ánimo de lucro y una carrera en el sector musical. ¿Cómo te defines hoy?
Sinceramente, no me describo a mí mismo como artista. Eso lo tienen que decidir otras personas. Aunque creo que es fácil clasificarme como artista y a veces utilizo este término por comodidad, porque es más fácil que decir: «Soy Ali, y me gusta esto, y lo otro, y lo de más allá», y no me limita a nada en particular. Y la verdad es que pinto, hago esculturas, creo obras y toda una variedad de creaciones artísticas diferentes.
Pero no me corresponde a mí decir que soy un artista, eso lo decide el espectador, la persona que vive la experiencia. Yo solo comparto lo que hago. Tengo todas estas cosas que he coleccionado y creado, y por fin tengo la posibilidad de compartirlas. En definitiva, diría que persigo la belleza en todo momento y que me dedico a solucionar problemas.
¿Hay temas clave que suelan ser recurrentes en tu trabajo?
Mi arte se basa en dar vida a los objetos inanimados. Puede tratarse de algo que compre o de algo que yo haya creado; como este cuadro que tengo detrás, por ejemplo, que es de una exposición basada en un hombre que vive solo. No sabes dónde está, en el futuro o en el pasado, pero sabes que en algún momento hubo mucha vida en él. Casi como Grey Gardens. Cada cuadro era una habitación y este era el comedor. Debajo de la pintura, en realidad hay un papel pintado de tela supercaro. Pero a lo largo de los años, se han ido añadiendo capas de pintura por encima. La última fue esta capa de pintura brillante y de mala calidad. Pero si despegas partes, puedes empezar a ver las diferentes capas y llegas a un hermoso papel tapiz floreado de tela.
Esa idea de la antigüedad, de la observación y de dar vida a los objetos inanimados es lo que realmente está detrás de mi arte. Me encantan las cosas bonitas, pero no voy a pintar un cuenco de fruta o un caballo. Pienso que lo que creo es bello tanto por los colores y demás, como por el sentimiento que evoca. A veces el sentimiento es lo realmente hermoso.
¿Crees que esa apreciación de la belleza es lo que también hace que te sientas atraído por la ropa?
No hay división entre la Iglesia y el Estado. Es todo uno. Es arte, es moda, es mobiliario, es todo.
¿De dónde crees que viene tu estilo y tu ojo artístico?
La verdad es que no tengo ni idea. Algunas personas creen que de mis vidas anteriores... A lo mejor es así. Pero esto me recuerda que una vez le preguntaron a Larry Poons, el artista, cómo podía enseñar a alguien su arte y su estética. Y él respondió: «No se puede enseñar a alguien a ver».
Siempre he tenido intereses, desde muy joven. Era consciente de mi aspecto y de lo que llevaba puesto desde primero de primaria. Tal vez, cuando somos niños, no podemos controlar muchas cosas y esto era algo que sí podía controlar. Recuerdo que en tercero de primaria ya les comenté a mis amigos lo que iba a llevar puesto el primer día de clase de cuarto: unas zapatillas Nike, un par de Levi's y un polo amarillo con un jugador de polo verde. A partir de ese momento, fui muy consciente de la vestimenta. Aprendí mucho de mi hermano, de mi tía y también de mi abuela, todos vestían con mucho estilo.
Hablando de influencias de estilo: ¿quiénes te inspiraron, aparte de tu familia?
Cuando tenía 13 años, conocí a uno de mis mejores amigos, Taz Arnold. Su padre, el Sr. Arnold, era una de las personas más elegantes que he conocido. Si miras las fotos del Sr. Lauren de los años 70 —la ropa Western de Santa Fe, los esmóquines con vaqueros, el cuello vuelto negro y los guantes de conducir con el Porsche negro— verás cómo vestía, y cómo sigue vistiendo. Tenía toda la ropa, todos los coches, lo tenía todo. Salvo que él seguía el estilo de Miles Davis de los años 50 y 60.
En aquella época, en los años 90, Taz y yo llevábamos prendas enormes con estampados de Polo, todas extragrandes y holgadas. Al Sr. Arnold le encantaba Ralph Lauren, pero le gustaban las cosas más sencillas, y nos decía: «No se trata de los logotipos. Todo eso lo iréis dejando atrás. No se trata de que la gente sepa lo que lleváis puesto; se trata de la tela, el corte y el ajuste. Usáis ropa demasiado grande. Empezad a comprar cosas que os queden bien y entonces veréis». Y, efectivamente, no se trataba solo de la ropa. Nos enseñó el estilo de vida completo: arte, libros, muebles. De que no se trata únicamente de lo que llevas puesto. Se trata de la estética de toda tu vida.
Era como la cita: «Cuando el alumno está listo, aparece el maestro».
Y ahora, eres una figura que causa inspiración en el mundo de la moda por derecho propio y un modelo para la colección Polo de esta primavera. ¿Cómo fue la sesión?
Fue magnífica. Todo el equipo estuvo genial. También tuve la oportunidad de pasar el rato con Rashid, que es toda una leyenda. Fue uno de los primeros modelos masculinos negros para Ralph Lauren, y es una persona realmente agradable. Aprendí mucho de él, nuestra conversación fue casi como una entrevista.
Crecí viendo todas esas épicas sesiones de fotos de Ralph Lauren, así que poder participar en una, en la playa con un Jeep, y en la Art Barge, fue increíble. Quizás no se note que me divertí porque no estoy sonriendo en las fotos, ¡pero fue un gran día!
Ese cárdigan de punto jersey salpicado de pintura que llevabas en la sesión es de tu propia e inmensa colección de ropa vintage. ¿Puedes contarme un poco más sobre esta prenda?
Es algo que me pongo casi todos los días. Es de los años 50 y originalmente era un diseño de tipo naval que parecía casi un gabán: tenía botones de trenca muy grandes, pero se le cayeron. Lo tengo desde hace unos 15 años y ha envejecido de maravilla. Lo pinté y manché de pintura, y ahora es como la mantita de Linus para mí.
¿Qué nos puedes contar del resto de tu colección vintage? ¿Cómo la iniciaste?
Tengo una enorme colección vintage, que incluye un montón de artículos de Ralph Lauren de los años 60 a los 90, además de muchas otras cosas anteriores a Ralph Lauren. Empezó con un amigo mío, que tenía una tienda de discos de jazz para cosas raras: si quieres un disco original de Blue Note, allí es donde tienes que ir. Además, tiene muchas otras cosas, como objetos de los Pantera Negra y primeras ediciones de James Baldwins. Cuando tenía 18 años, trabajé allí. Y comprábamos discos de jazz en tiendas de segunda mano, en Goodwill, en los garajes de la gente, en el mercadillo de Pasadena, donde fuera.
Crecí yendo a mercadillos, pero mi madre y yo solo comprábamos antigüedades, nunca ropa. Pero para ir a comprar discos, en aquel momento que ya me gustaba la ropa, me vestía de la marca Ralph Lauren. Y si veía cosas que estaban bien, las compraba. Siempre lo hacía. Así es como empezó realmente mi colección. Me daba cuenta de la calidad de los objetos en sí y no podía pasar por alto su belleza.
Me deshice de todos mis objetos vintage cuando me mudé a Nueva York, solo conservé mis cosas vintage de Polo y algunas otras, pero después empecé de nuevo la colección. En ese momento trabajaba con un sello discográfico y, cuando nos compró Universal, invertí mi dinero en ella. Como tenía adicción por comprar objetos, arte, estatuas, ropa de época y todas estas cosas, al final, aprendí de dónde sacaban el material las tiendas y cómo comprarlo yo mismo como un comerciante más. Fue entonces cuando tuve la oportunidad de pasar del sector musical al de la moda, y cuando creé A Noble Savage, mi negocio de asesoramiento de moda, y empecé a hacer otras cosas.
Pero mi objetivo final es este: que todo encaje bien. Me dio por hacer una cosa, y una vez que empecé, no pude parar.
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