La costa de
la utopía
Cómo la Costa Azul se convirtió en una capital de la moda y en una gran inspiración para Ralph Lauren
Gianni Agnelli no era ajeno al glamur. Agnelli, el italiano heredero del imperio Fiat, encarnó el estilo de posguerra y tuvo un inigualable sentido del espectáculo, así como una elegancia incomparable. Un pequeño ejemplo: Llevaba el reloj por fuera de sus impecables puños de camisa. Un ejemplo más ilustrativo: Tenía tendencia a saltar desde un helicóptero a las piscinas de las mansiones de sus amigos. Se hizo famoso por hacerlo mientras visitaba la Costa Azul, uno de los pocos lugares de la Tierra tan glamurosos como Agnelli.
Por supuesto, Agnelli no fue ni el primero ni el último en dejarse seducir por esta región, conocida por los lugareños como Côte d’Azur y que se extiende a lo largo del Mediterráneo desde Saint-Tropez, en el oeste, hasta la frontera de Francia con Italia en el este. Si piensa en cualquiera de las personalidades más importantes de los últimos 200 años, es casi seguro que esa persona haya estado allí en algún momento. La reina Victoria visitó la Costa Azul cuando el lugar solo estaba empezando a ganarse su reputación y había pasado de ser un conjunto de anodinos pueblos pesqueros a convertirse en un refugio para los británicos con tuberculosis. (De hecho, un distinguido político británico de la época compró una mansión allí e incentivó la transformación de la zona).
Más tarde, la visitó Picasso y nunca se llegó a ir, y el tiempo que pasó allí contribuyó a su fama de paraíso bohemio. En esa misma época, la familia Fitzgerald aportó su linaje literario, y la última novela de F. Scott, Suave es la noche, inmortalizó en la ficción a sus anfitriones, los adinerados expatriados estadounidenses Gerald y Sara Murphy. Aunque son poco recordados hoy, podría decirse que la pareja tenía más influencia en la Costa Azul de la que nadie tuvo jamás. Al acoger a artistas y literatos de su antigua vida en Nueva York, ayudaron a consagrar su reputación como el lugar de moda en Europa durante la Era del jazz. También contribuyeron a dar a conocer la Costa Azul como un destino soleado, gracias a sus bulliciosas fiestas, e incluso convencieron al ahora legendario Hotel du Cap-Eden-Roc de que abriera durante el verano. Su hogar, Belles Rives, ahora también es un hotel. .
Por supuesto, la Segunda Guerra Mundial supuso un amargo paréntesis, aunque su regreso tras la posguerra no se haría esperar. Y a ello contribuyeron en gran medida el cine y la nueva forma de transporte de moda, el avión de línea. En cuanto a las películas, nada atraía más que el Festival de Cannes. Se creó para ser un rival del Festival de Venecia, que había caído bajo la influencia fascista durante la guerra y en el periodo que la precedió, por lo que Cannes tuvo un comienzo difícil. Sin embargo, hacia 1955, ya era capaz de atraer al príncipe Rainier de Mónaco (un semi-enclave en la región de la Costa Azul) y a Grace Kelly, que acababa de protagonizar junto a Cary Grant Atrapa a un ladrón, la cual se rodó en una ubicación cercana. /p>
La película irradiaba el glamur de la Costa Azul, con Grant convertido en un ladrón elegantemente vestido con un traje de rayas náuticas y con Kelly en un vestido de chifón azul claro y un bañador amarillo canario. La encantadora trama y el impresionante vestuario de Edith Head, que incluía desde ropa de playa informal hasta looks de noche, sedujeron al público. Sin embargo, todo era un preludio de 1956, cuando Kelly se casó con el príncipe en una ceremonia televisada y seguida por alrededor de 30 millones de estadounidenses, que vieron a la actriz de Hollywood convertirse en una auténtica princesa.
Esta emocionante mezcla de romances y aspiraciones ha atraído a visitantes a la Costa Azul desde ese momento. Por entonces, en la era dorada de los viajes, había que llegar en avión, lo que hizo que los viajeros fueran conocidos como la "jet set". Entre ellos se encontraban líderes empresariales (como el anteriormente mencionado Agnelli y Aristóteles Onassis), innumerables actores, actrices y estrellas del rock. Como se pudo ver en las conocidas fotografías del fotógrafo Slim Aarons, los ricos y famosos iban a descansar en el agua, ya fuera en la playa o en una piscina privada, y sus ligeramente bronceadas pieles emanaban un lujo y una belleza tan seductores como envidiables. Se vestían con sus mejores galas de alfombra roja para los estrenos en Cannes y llevaban sastrería sencilla a las fiestas en yates. (Los yates aún son parte del paisaje, se estima que el 50 % de los súper yates del mundo visitan la Costa Azul al menos una vez al año y el 90 % al menos una vez en su vida en el mar).
No es de extrañar, entonces, que cuando Ralph Lauren describía a su musa, la heroína que protagoniza sus colecciones cinemáticas cada temporada, una vez la llamara "la mujer que viaja en todos mis sueños" y que la Costa Azul fuera uno de los lugares que frecuentaba. A lo largo de los años, ha plasmado esa inspiración tanto de forma literal como espiritual. El colorido estampado Riviera, un dibujo de un pueblo de la Costa Azul, ha aparecido en diferentes pañuelos en las últimas décadas. También se pueden encontrar camisas de manga corta y gorras con motivos inspirados en carteles vintage de viajes. Por supuesto, el oso más elegante del mundo, Polo Bear, tiene una versión Riviera con un blazer con doble botonadura, pantalón blanco y alpargatas.
Ese uniforme Riviera, que combina la elegancia parisina con el look desenfadado para los yates, es una fuente de inspiración para Polo, como se mostrará esta temporada. Destacan los sombreros de paja extragrandes, como el que la musa de Ralph Lauren, Audrey Hepburn, llevó una vez en la Costa Azul, al igual que los tonos azul marino y azul rey en la gran variedad de siluetas para la playa. Los jerséis de rayas protegen del frío y recuerdan a una heroína en su tiempo libre en Cannes y, por supuesto, no puede faltar el básico playero definitivo, el bikini. Todo esto contribuye a una visión particular del glamur y la belleza, del estilo del siglo XXI y del lujo del estilo europeo. Y en estos días, en los que viajar parece imposible, esta visión resuena con más fuerza que nunca.
- POR CORTESÍA DE GETTY
- POR CORTESÍA DE JERRY LAUREN
- © Ralph Lauren Corporation



