Las consultas de RL: Ferdi Porsche
La nueva generación de una de las familias más famosas de la historia del automóvil ha tenido una idea: hacer carreras de coches sobre hieloFerdi Porsche ha decidido revitalizar el mundo de los deportes de motor "exóticos", es decir, las competiciones que se celebran en carreteras secundarias, en el desierto o, por qué no, en un paisaje helado. Ferdi, el nieto de Ferdinand "Ferry" Porsche, fundador de la legendaria marca alemana, lleva el amor por los coches en la sangre. Desde bien pequeño asistía con sus padres y sus tres hermanos a distintos eventos automovilísticos (su padre era presidente del consejo de supervisión de la empresa). Ferdi creció en Múnich (Alemania) y veraneaba en la idílica ciudad turística austríaca Zell am See, famosa por los deportes de invierno y los veranos de cuento a orillas del lago Zell. Aprendió a conducir al volante de un Volkswagen escarabajo vintage (el modelo que se creó a partir del prototipo de Porsche hace más de 80 años) en las carreteras que atraviesan los bosques alpinos de los alrededores.
Crédito de la foto: Amy Shore
Se formó como arquitecto y ahora, a los 30 años, ha decidido mostrar a las generaciones más jóvenes lo que le apasiona desde hace tanto tiempo. Y no habría podido elegir un mejor momento para ello. Las carreras de coches están en auge en todo el mundo, como lo demuestra el creciente interés por la Fórmula 1. «Todo es más interesante cuando hay un compromiso y se sabe quién es el piloto y lo que representa», dice Ferdi.
Ferdi se centra en la accesibilidad, la estética y, sobre todo, la diversión. En 2019, organizó la primera edición del GP Ice Race en Zell am See, un festival de invierno anual relacionado con el mundo del automóvil. Es un festival con un ambiente es retro y alegre en el que puede participar cualquier coche con neumáticos de clavos. La carrera se celebra a lo largo de una jornada completa y se divide en seis categorías que compiten en una pista de hielo de 700 metros de longitud. La primera edición contó con 140 pilotos inscritos y 10 000 espectadores. «Hizo un tiempo espectacular», recuerda. «El cielo estaba totalmente despejado y hacía mucho frío. Eran las condiciones idóneas». El año pasado contamos con la participación del campeón del mundo de F1, Max Verstappen, con su Red Bull Racing RB8.
En esta entrevista de RL Mag el vástago de la legendaria familia del mundo del automóvil nos habla sobre su familia, sobre la compra de coches vintage y sobre por qué las carreras sobre hielo son la mejor manera de mejorar sus habilidades al volante.
Crédito de la foto: Max Zappolino
Crédito de la foto: Stephan Bauer
Crédito de la foto: F.A.T. International
Crédito de la foto: F.A.T. International
Photo credit: Max Zappolino
(derecha), el Red Bull Racing de Max Verstappen en el GP Ice Race de 2022. Esta fue su primera experiencia sobre hielo al volante de un F1 y su primera carrera con la matrícula con el n.º 1 de Campeón del Mundo
Crédito de la foto: Stephan Bauer
Crédito de la foto: Malte Dressel
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(derecha) El clásico RB8 de Red Bull Racing llega a Zell am See. El coche con motor de Renault de 2012 estaba equipado con neumáticos de clavos para rally especialmente para la ocasión
Crédito de la foto: Malte Dressel
Crédito de la foto: Stephan Bauer
Crédito de la foto: Amy Shore
Las primeras carreras sobre hielo se celebraron en Zell am See en las décadas de 1950 y 1960, ¿por qué decidió revivirlas?
Un día, estaba con un amigo tratando de averiguar qué necesitarían los jóvenes de ahora para volver a emocionarse con los deportes de motor y sentir la emoción que sentíamos nosotros: el estilo vintage de la década de 1980, el ambiente característico de los deportes de motor, las grandes marcas, los colores llamativos... Fue entonces cuando dimos con las carreras sobre hielo en Zell am See. Realmente las conocía solo de oídas, sabía que existían porque mi padre tiene un coche con el que solía competir allí. De hecho, sigue teniendo un neumático de clavos, ¡con clavos de verdad, de entre 3 y 5 centímetros!
Hábleme de las carreras sobre hielo. ¿Lo había hecho antes de empezar el GP Ice Race?
No, nunca he competido, pero sí que he conducido sobre hielo. Cuando conduces sobre hielo, el coche es inestable y derrapa, así que es como volver a la autoescuela. Es una buena forma de aprender a conducir, porque, en comparación con una calle normal, todo sucede a cámara lenta. En Finlandia, por ejemplo, hay un montón de pistas para conducir sobre hielo. Lo he probado en un par de ocasiones con mi hermano, con la Porsche Experience, antes de empezar el GP Ice Race. Me encantó y, visualmente, es una pasada.
(Arriba a la derecha) Ferdi, con tres años, y su abuelo, Ferry Porsche, delante del primer coche que su abuelo fabricó con su propio nombre
Crédito de la foto: Susanne Porsche
(abajo) Ferdi (derecha) con su padre, el Dr. Wolfgang Porsche (izquierda), en el GP Ice Race de 2021, con una serie de los clásicos Porsche 550 Spyder detrás de ellos
Crédito de la foto: Stephan Bauer
Dado el legado de su familia, imagino que creció en un ambiente automovilístico, ¿no es así?
Realmente, cuando más expuestos estábamos al mundo del automóvil era durante los eventos a los que íbamos durante las vacaciones de verano. Por ejemplo, iríamos unas cuatro o cinco veces al Porsche Parade en los Estados Unidos, y, obviamente, a todos los eventos de Porsche Classic. Llegó un momento en el que pensé que tenía que involucrarme más, porque la gente siempre decía: «Ah, tu abuelo, tu padre y tú...». Ellos sabían muchísimo y sentí que necesitaba introducirme yo también en ese mundo. Y, claro, al estar siempre en ese ambiente, es fácil caer en su encanto, tan solo con verlo o con sentir su olor...
¿Conoció a su abuelo Ferry?
Sí, lo conocí. Aunque murió cuando yo tenía solo seis años tengo muy buenos recuerdos de él. Estaba muy unido a sus hijos y sus nietos y pidió expresamente a mi madre que me llamara Ferdinand. Fue él quien me regaló mis primeros coches de juguete y mi primera bicicleta. Recuerdo que pasaba las Navidades con nosotros en Zell am See, tirado en el suelo conmigo jugando con los coches de juguete.
¿Recuerda la primera carrera a la que asistió?
Creo que fue el Gran Premio de F1 de Mónaco. Tenía 6 años. En el salón de casa de mi madre hay una foto mía con un traje de carreras de Ferrari. Fue la época en la que Michael Schumacher era invencible. Ganó todos los Campeonatos del Mundo. Entonces me gustaba mucho la Fórmula 1. Mi padre veía todos los Grandes Premios, así que los domingos después de comer o salíamos a jugar al fútbol o veíamos la Fórmula 1.
Su padre tiene una colección de coches impresionante. ¿Tiene alguno favorito?
No le gustan los coches negros, los prefiere de colores. Si tengo que elegir alguno, creo que mi favorito sería el Porsche 993 Turbo S. Es superpequeño comparado con los coches modernos y fue el primer coche en el que condujo conmigo a más de 300 km/h. Es algo que nunca olvidaré.
¿Fue él quien le enseñó a conducir?
¡En realidad, fue mi madre! Era muy pesado, no dejaba de insistir a mis padres para que me enseñaran a conducir y, al final, ella fue la primera en dar su brazo a torcer. Durante las vacaciones en Zell am See había un montón de carreteras por el bosque en las que podía probar cosas diferentes. Tenía 14 años. Aprendí a conducir con un Volkswagen escarabajo verde de 1974 o 1979. ¡Era difícil encontrar un coche en el que llegara a los pedales!
¿Alguna vez quiso ser piloto de carreras?
Mis padres no querían que fuese piloto, porque cuando ellos eran jóvenes, las carreras eran muy peligrosas. Nunca me inculcaron ese amor por los coches. Aunque es cierto que en cuanto probé el karting y le cogí el truco quería ir cada fin de semana. Pero eso fue más adelante, cuando ya no había opción de convertirse en piloto de F1 o algo por el estilo.
Al final decidió ser arquitecto. ¿Qué le llevó a tomar esta decisión?
La verdad es que no sabía que hacer, si centrarme en un sector más económico o ir hacia algo creativo. Me decidí por la arquitectura porque hice unas prácticas en David Chipperfield y me gustó mucho el ambiente que se respiraba. Así que empecé a estudiar arquitectura en Viena ¡y allí me quedé! Monté un estudio de arquitectura con un compañero y ahora tengo mi empresa aquí y organizo el GP Ice Race. Me reparto aproximadamente al 50 % con cada tarea, a veces paso más tiempo con los coches y otras más con temas de arquitectura, según el momento.
¿Cree que el sentido de comunidad es lo que más le atrae de los deportes de motor?
¡Y el frikismo! Es fantástico que la gente se implique tantísimo con su coche, sea cual sea. Hay quienes solo los cuidan y te cuentan su historia y hay quienes los hacen totalmente suyos, les cambian piezas, el color o los asientos.
¿Puede hablarme un poco de su colección de coches?
Bueno, tengo unos cuantos coches, pero ¡yo no diría que es una colección! Mi abuelo le regaló a mi madre un coche antes de que yo naciera. Fue con ese coche con el que fue al hospital cuando se enteró de que estaba embarazada de mí. Cuando yo terminé mis estudios, mi madre me lo regaló a mí. Intento conducirlo solo en momentos especiales. Normalmente, me gusta conducir mis coches todo lo posible, pero este quiero mantenerlo en perfecto estado. Me gustaría poder dárselo a mi hijo o a mi hija en algún momento. Es un [Porsche] 964 Carrera 4 del 91 de color verde roble metalizado muy bonito. Es un color que hizo mi abuelo y que le encantaba.
¿Los coches que se compra tienden a ser más funcionales? ¿Qué busca en un coche?
Me guío por lo que me transmite el coche en general. No tengo la intención de crear una gran colección, porque quiero conducirlos todos, así que también intento pensar en su finalidad.
¿Tiene algún consejo para quienes compran coches vintage por primera vez?
En cuanto a los coches vintage, yo diría que hay que elegir el que más le guste a uno, porque creo que, en cualquier caso, uno siempre se arrepiente del primer coche vintage que adquiere. Una vez compré un Corvette, un C2 del 65, en color azul claro con interior azul, y me arrepiento de haberlo hecho. No estaba en buen estado y tuve que buscar a alguien que me ayudara a arreglarlo, pero nunca llegó a funcionar bien. Si tengo que dar algún otro consejo es tratar de investigar y comprarlo a través de un contacto. Además, yo optaría por un coche alemán en lugar de uno estadounidense. Durará más tiempo.
Crédito de la foto: Ferdi Porsche
(centro) El Corvette C2 de 1965, uno de los primeros automóviles vintage que compró Ferdi. «Lo compré por su aspecto», afirma. «Sigo pensando que es un coche precioso»
Crédito de la foto: Ferdi Porsche
(abajo) Ferdi adquirió este Lancia Delta Integrale Futurista, un rediseño del modelo de culto de la década de 1980, al piloto de carreras italiano y fundador de Automobili Amos, Eugenio Amos, que exhibió su prototipo en la primera edición del GP Ice Race. «Se esforzó muchísimo para que pareciera más rally y deportivo», comenta Ferdi. «Es corto y ancho y tiene un aspecto muy cuadrado que me encanta»
Photo credit: Stefan Bogner
Volviendo al GP Ice Race, parece estar teniendo muy buena acogida. ¿Por qué cree que es tan especial?
Es como una gran familia: todo el mundo está en el paddock, es posible estar muy cerca de los coches e incluso hablar con los pilotos. Además, el entorno es precioso, el paisaje es completamente blanco, por lo que los colores de los automóviles resaltan aún más. Intentamos tener muchos modelos y colores diferentes, pero al final, si se inscribe con suficiente antelación, puede participarse con casi cualquier automóvil, siempre que sea seguro. Tenemos un montón de coches clásicos, que también es genial. Y una gama muy completa: Bugatti, Volkswagen y Mitsubishi, que son realmente buenos en modo rally.
¿Hacia dónde cree que va todo esto?
Hace poco abrimos un restaurante, Mankei, en la carretera alpina del Grossglockner, cerca de Zell am See, una de las mejores carreteras del mundo para conducir. Es allí donde mi abuelo probaba coches. Dado que estamos creciendo más allá del GP Ice Race una vez al año, hemos asegurado la propiedad intelectual de F.A.T. International como empresa global para los locales y eventos. Es una marca que patrocinó dos Porsches ganadores de Le Mans en su día y tiene un carácter vintage típico de la década de 1980.
En cuanto al GP Ice Race en sí, creo que irá creciendo, puede que lo celebremos en los EE. UU. en algún momento. No siempre tiene que ser sobre hielo. Creo que lo más importante es que se mantenga joven y accesible, y que tenga un carácter emocionante y divertido.
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CRÉDITO DE LA FOTO: Malte Dressel



