El auténtico y atemporal Mundo de Ralph Lauren

Locura por el madrás

Nos trae a la memoria las tradiciones de la Ivy League, los veranos interminables y las tendencias más atrevidas. También tiene una historia fascinante y, como escribe el autor, suele ser un gusto heredado de familia.

Locura por el madrás

Nos trae a la memoria las tradiciones de la Ivy League, los veranos interminables y las tendencias más atrevidas. También tiene una historia fascinante y, como escribe el autor, suele ser un gusto heredado de familia.
          <strong>PRUEBA DE SONIDO</strong><br />          <span            >Glenn O'Brien, vestido con un blazer de madrás, conversa con            Basquiat en su programa de entrevistas de los años ochenta            <em>TV Party</em>; debajo, un muestrario que demuestra lo exclusivo            que puede ser el madrás.</span          >
PRUEBA DE SONIDO
Glenn O'Brien, vestido con un blazer de madrás, conversa con Basquiat en su programa de entrevistas de los años ochenta TV Party; debajo, un muestrario que demuestra lo exclusivo que puede ser el madrás.

Vestir con un estilo clásico suele ser algo reconfortante: la sencillez y la comodidad de un traje de franela gris con unos mocasines suavizados por el uso y la indispensable camisa oxford. Pero luego está el madrás: un tejido clásico, pero ligeramente arriesgado. El equivalente en estilo a jugar con fuego.

No hay una forma discreta de llevarlo, siempre llama la atención. Y, por eso precisamente, resulta difícil de olvidar a un hombre que vista de madrás: suele ser alguien seguro de sí mismo que disfruta destacando. Aunque este tejido surgió como un básico preppy, con el tiempo ha sido adoptado hasta por los más rebeldes. Bing Crosby vestía prendas de madrás... pero también lo hacía John Lennon.

El tejido de madrás es atrevido, pero increíblemente fácil de combinar. «El madrás es como la versión veraniega del tweed Harris», dice bromeando Michael Williams, fundador de A Continuous Lean. Al igual que el tweed, el madrás comenzó a llevarse en un lugar muy específico antes de popularizarse en todo el mundo. «El madrás parece más complejo de lo que es», añade. «En realidad, es uno de los tejidos más versátiles y fáciles de combinar que existen. Tiene una estética lo suficientemente informal como para lucirlo en la playa, pero con los complementos adecuados es perfecto para asistir a una boda estival».

Los tonos vivos son ideales para los largos días de verano, cuando el sol implacable pide a gritos un tejido alegre y desenfadado. Una camisa de madrás combina por igual con unos pantalones cortos y unas zapatillas de loneta, que con unos pantalones chinos y mocasines bicolor. Encaja a la perfección en cualquier lugar, tanto para compartir unos Negroni, como unas elegantes copas de rosado o unas cañas de cerveza. «Es imposible no llevar bien el madrás», añade Mordechai «Mister Mort» Rubinstein.

        <strong>LOS HOMBRES DEL MADRÁS</strong><br />        <span          >Bing Crosby en 1955, Bill Murray en <em>Moonrise Kingdom</em> y Pete          Campbell en la serie de <em>Mad Men</em>.</span        >
LOS HOMBRES DEL MADRÁS
Bing Crosby en 1955, Bill Murray en Moonrise Kingdom y Pete Campbell en la serie de Mad Men.
        <strong>LOS HOMBRES DEL MADRÁS</strong><br />        <span          >Bing Crosby en 1955, Bill Murray en <em>Moonrise Kingdom</em> y Pete          Campbell en la serie de <em>Mad Men</em>.</span        >
LOS HOMBRES DEL MADRÁS
Bing Crosby en 1955, Bill Murray en Moonrise Kingdom y Pete Campbell en la serie de Mad Men.
No hay una forma discreta de llevarlo: siempre llama la atención. Y, por eso precisamente, resulta difícil de olvidar a un hombre que vista de madrás.

Da igual cómo se lleve, es un tejido que siempre se adapta muy bien. El auténtico madrás viene, como su propio nombre indica, de Madrás, una ciudad india que hoy en día se conoce como Chennai. Ya en el siglo XVII, los comerciantes neerlandeses e ingleses quedaron fascinados por el color y la ligereza de los tejidos de esta ciudad. Las camisas de Madrás llegaron a los grandes almacenes estadounidenses justo antes de 1900, y no tardaron en convertirse en las prendas preferidas (y destacadas) de los adinerados turistas que llegaban en cruceros y pasaban sus vacaciones junto al mar.

El madrás suele tejerse a mano a partir de algodón y, por lo general, presenta pequeñas imperfecciones, pero son precisamente estas irregularidades las que le aportan su singularidad. «Mi camisa de madrás favorita es de unos cuadros superclásicos que nunca había visto ni he vuelto a ver», recuerda el diseñador Andy Spade. «Debe ser de los años 50 o 60. De hecho, puede que se la quitara a mi padre». Spade señala que las camisas de la época solían desteñirse si llovía. «Recuerdo que cuando mi padre me regaló mi primera camisa de madrás, me dijo: "Ten cuidado, que destiñe". Por aquel entonces, tendría unos 9 años; fui muy cuidadoso con ella».

UN TESORO DE ARCHIVO
La historia y el legado del madrás, un tejido con un carácter único.

El tejido de madrás, clave para Ralph Lauren, nació en la ciudad india de Chennai (antes conocida como Madrás). Ya en el siglo XVII, los comerciantes holandeses e ingleses se sintieron atraídos por los colores y la transpirabilidad de los tejidos de esta región. En los Estados Unidos, las camisas de madrás llegaron a los grandes almacenes poco antes de 1900 y rápidamente se convirtieron en la opción predilecta de los viajeros adinerados que volvían de vacaciones en el Caribe.

El diseño de cuadros fue introduciéndose en los campus de la Ivy League, en los que se empezó a conocerse como un símbolo de estilo y riqueza. Entre los años 50 y 60, estas camisas de madrás de origen vacacional eran ya una prenda imprescindible del armario preppy.

El madrás tradicional se tejía a mano con algodón ligero y se le aplicaban tintes especiales que perdían saturación con los lavados, por lo que las piezas solían presentar ligeras imperfecciones. Pero son precisamente estas irregularidades las que lo hacen único. El madrás, en cualquiera de sus versiones, ya sea en tonos tierra o en una paleta de colores y estampados más intensos, añade un estilo llamativo y versátil a cualquier look.

«El tejido de madrás es atrevido, pero increíblemente fácil de combinar».

El madrás ya es llamativo por sí solo (uno de los estampados más puros que existen), pero si se combina con otro estampado, color o textura marcada, resalta aún más. A mi padre le encanta el madrás, hasta el punto de combinar una boina plana de madrás (sí, existen) con una camisa también de madrás. El contraste visual es evidente, pero eso es lo que más le gusta.

Me recuerda a una muy buena foto del difunto y gran redactor de moda Glenn O'Brien, en la que lucía un llamativo traje de madrás. Un conjunto de cuadros verdes y marrones sobre un fondo blanco roto que transmitía un estilo que el propio Glenn siempre ensalzó: atrevido y con personalidad.

Ahora es el momento perfecto para reinterpretar el madrás. Introdúzcalo en su vestuario informal con una chaqueta de estilo militar, hágalo elegante con un traje de lino, o dele un punto intermedio entre la formalidad y la irreverencia.

Y deje que los bordes se destiñan. ¡Sin miedo!

DAVID COGGINS es el autor de tres libros, incluido el recientemente publicado The Believer: A Year in the Fly Fishing Life.