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Una forma de vida acogedora: paso a paso

Una guía para abrazar la calidez, el equilibrio y el bienestar en nuestros hogares

En noruego la palabra es koselig. En holandés es gezellig. ¿En sueco? Mysa. Pero quizá el término más popular para el movimiento procedente del norte que ha arrasado y que se puede resumir como la creación de una atmósfera acogedora en su hogar de forma consciente es la palabra danesa hygge. Esta dedicación a crear un espacio confortable y cálido, que se pronuncia hu-gue, se ha convertido en un fenómeno global. (Tanto que hasta inspiró a Dinamarca a solicitar que se añadiera esta palabra a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO junto al yoga de la India y el flamenco de España.)

Aunque tradicionalmente este concepto está estrechamente unido a los meses de invierno, cuando los días se hacen más cortos y la nieve se amontona, eso no quiere decir que no haya un espacio para el "hygge" durante todo el año. Ahora que la mayoría de nosotros se está protegiendo en el hogar, ya sea en un piso en la ciudad, una casa en una urbanización o una cabaña apartada en el bosque, no hay mejor momento para unirse a esta historia de amor nórdica con todo lo que invita a recargar nuestros sentidos y a crear una rutina relajante.

A continuación, le ofrecemos nuestros mejores consejos para dominar el arte de conseguir su propia combinación "hygge" en un momento en que a todos nos viene bien un poco más de confort.

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La regla número uno de este concepto es incorporar todo lo que sea agradable para los sentidos, sobre todo para el tacto. No hay un "hygge" sin texturas suaves, tonos relajantes y tejidos afelpados colocados por encima, apilados y repartidos por toda la casa. "Hygge" evoca colores relajantes para crear una armonía visual; ningún color chillón debe abrumar a la vista o desentonar del ambiente relajado del espacio. No importa si prefiere la cachemira, el mohair acabado con flecos trenzados suaves o el acolchado de algodón vintage extragrande, el objetivo es conseguir una sensación de absoluto confort. Complete el escenario con almohadones afelpados y no olvide ponerse prendas de tejidos igualmente cómodos. Si su vestuario para el teletrabajo requiere botones y cremalleras o una cinturilla elástica, se impone un cambio de armario meditado para pasar a un uniforme de ropa de descanso para después del trabajo y así encontrar el estilo adecuado para una noche tranquila.

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Una vez se ha sumergido en un ambiente acogedor, prepárese la infusión perfecta. El estilo "hygge" incluye bebidas calientes y aromáticas. Para las noches frías y lluviosas no hay nada mejor que el vino caliente, el whisky puro y las tazas humeantes de té. Cuando los días son cálidos y largos, la limonada casera o el cóctel favorito son las bebidas perfectas. Lo esencial para disfrutar de una bebida deliciosa es la rutina de hacerla. Tómese este tiempo como un minuto para respirar profundamente y relajarse. Escoja su taza o vaso favorito y sea consciente del simple placer de verter, remover y sorber.

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Con su té (o bebida preferida) en una mano, es el momento de desconectar el teléfono que probablemente aún sujeta firmemente en la otra. El estilo "hygge" está enraizado en la idea de disfrutar de la vida lentamente y encontrar placer en lo mundano. No hay un momento mejor que el actual para cambiar el frenesí de la tecnología por la conexión con las personas que ama. Y sabiendo que todos debemos mantener el distanciamiento social, mantenerse en contacto con los amigos y la familia (ya sea en persona o virtualmente) es más importante que nunca. ¿Una manera fácil de estar unidos y divertirse? A la vieja usanza. Juegos de mesa, puzzles y libros para colorear son las opciones perfectas.

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Escuchar a los pájaros que pían junto a la ventana o el viento soplando es esencial para el estilo "hygge". Pero eso no quiere decir que el silencioso zen no se pueda romper con una lista de reproducción cuidadosamente editada, en especial si se trata de una con un ritmo lento y elegantes temas instrumentales. Dejar a un lado la tecnología moderna le hace pasar a un nivel completamente nuevo. Si atesora un tocadiscos antiguo en las profundidades del ático, ahora es el momento de desempolvarlo y disfrutar de ese crujido único de la aguja sobre el vinilo.

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Finalmente, no hay nada más icónico del estilo "hygge" que un conjunto de velas proyectando un cálido resplandor. Las bombillas brillantes y fluorescentes son el enemigo. Baje la luz, o mejor apague las luces superiores, para dejar encendidas unas lámparas de sobremesa de luz suave y difusa o de lectura. Cuando coloque velas, elija un número impar y utilice varias alturas para los soportes, los portavelas y los cirios y así crear conjuntos equilibrados. Puesto que el objetivo es dejarlas encendidas durante toda la velada, la mejor elección es la cera de abeja sin perfume (que consigue el resplandor dorado más bello y tiene la ventaja añadida de limpiar el aire al liberar iones negativos).

Por supuesto, la palabra confortable tiene un significado diferente para cada persona. Así que anímese a adaptar esas ideas a su entorno, sus gustos y todo su mundo ahora mismo. Y es que, cuando se trata de crear un ambiente cálido y acogedor, lo más importante es que uno se sienta realmente como en casa.

Antonina Jedrzejczak es la editora de RL Mag.
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