Juntos
En estos tiempos de necesidad sin precedentes, la fundadora de FEED, Lauren Bush Lauren, hace de la sostenibilidad su prioridad para la segunda colaboración en una cápsula PoloLauren Bush Lauren se inspiró para crear FEED cuando era estudiante de tercer año en Princeton, cuando sus viajes con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas la hicieron testigo en primera persona de la trágica desigualdad en alimentación. El primer producto de la marca fue una bolsa de arpillera reutilizable con la que se realizaba una donación transparente y cuantificable destinada a proporcionar comidas escolares. Catorce años después, esas cifras se han convertido en millones, y FEED ha ayudado a proporcionar más de 120 millones de comidas a niños necesitados a través de las organizaciones sin fines de lucro con las que colabora. Este año, en su última iniciativa, Bush Lauren colabora por segunda vez con Polo en una cápsula de siete artículos, que incluyen desde una mochila a un sombrero de pesca, y que encarna la icónica sensibilidad de Polo en azul y blanco y los valores de FEED. En la víspera del lanzamiento, nos reunimos con Bush Lauren para hablar sobre lo que aprendió al colaborar con Polo por segunda vez, el trabajo de FEED durante la pandemia de COVID y los motivos por los que la sostenibilidad y el trabajo en equipo son más importantes que nunca.
FEED colaboró por primera vez con Polo en una cápsula de cuatro artículos en 2019. ¿Cómo ha sido el proceso en esta segunda colección?
Casi hemos duplicado el número de artículos con respecto a 2019, y este año hemos añadido ropa, que es genial. La primera vez seguimos el estilo FEED tradicional: la bolsa original de FEED y su versión en arpillera eran nuestra seña de identidad. Esta vez, sabiendo que queríamos hacer algo para el verano, partimos de blancos, azules y algodón. Empezamos con las bolsas, por supuesto, porque son las que mejor representan a FEED. Pero pensamos en otros artículos desde el principio. En 2019 incluimos una gorra de béisbol de piel que funcionó muy bien y nos hizo darnos cuenta de que podría haber más demanda, más allá de las bolsas. Después de hablar con Ralph, añadimos el sombrero de pesca y la chaqueta militar. La chaqueta fue sugerencia suya, y aportaba un toque fresco a una icónica prenda de Polo, haciéndola en blanco e índigo. Es una prenda unisex clásica, pero también muy vanguardista y muy fácil de llevar.
¿Cómo surgió la colaboración con el fabricante de tejidos sostenibles The New Denim Project? Trabajar con ellas es muy emocionante.
Una buena amiga mía había descubierto The New Denim Project en un viaje de donaciones con Every Mother’s House a Guatemala. Como sabe que siempre estamos buscando recursos más sostenibles, al regresar del viaje nos sugirió que echásemos un vistazo al proyecto. Cuando nos pusimos en contacto con ellas y recibimos su catálogo de muestras, nos pusimos a pensar en formas de incorporar sus tejidos a nuestra línea de productos. Una semana después tuvimos nuestra reunión inicial de diseño de Polo, y casualmente, en esa reunión también estaba el catálogo de muestras. Fue un momento de revelación. Éramos dos equipos que habíamos descubierto The New Denim Project de maneras distintas, pero ambos nos habíamos enamorado de su objetivo.
¿Qué es lo que les atrajo de su planteamiento y su filosofía?
Es un negocio que tiene un objetivo y está fundado por mujeres. Nos encanta trabajar con ese tipo de personas. Los tejidos de The New Denim Project se reciclan en fábricas y talleres. Su objetivo es conseguir un proceso de producción de ciclo cerrado que no genere desperdicios, por lo que encaja perfectamente con nuestras prioridades de desarrollo de productos. Decidimos colaborar con ellas en las bolsas, la chaqueta militar y el gorro. Las muestras que vimos eran de algodón natural e índigo en una variedad de rayas. La idea de incluir una bolsa tipo lavada, que es una silueta que Polo ya ha hecho con anterioridad y es muy representativa de la marca, surgió al ver la combinación de las diferentes rayas y estampados juntos. Cuando todo el mundo pasó a trabajar de manera remota, los diseñadores tuvieron que recibir todas las muestras a sus casas y empezar a hacer fotografías. Sin duda, el proceso de diseño cambió radicalmente, pero nos encantan los resultados.
La sostenibilidad es muy importante tanto para FEED como para Polo. ¿Qué más podría contarme sobre la filosofía de FEED y sobre esta colaboración?
La sostenibilidad siempre ha sido una prioridad para FEED, pero últimamente se ha convertido en una cuestión urgente. Hemos realizado un exhaustivo análisis de todos nuestros procesos, desde el embalaje hasta la tinción y fabricación, para que todo el equipo de suministro pueda identificar dónde y cómo podemos ser más ecológicos y sostenibles.
En el caso de nuestras bolsas y complementos, solo utilizamos materiales naturales. Nuestras bolsas están incluso forradas con plástico reciclado. Cuando podemos, tratamos de usar solo algodón y piel, y hemos avanzado mucho en la creación de artículos con certificación GOTS y tintes naturales. La misión principal de la colección y FEED es, obviamente, ayudar a proporcionar comidas escolares a los niños de Estados Unidos. Pero queremos conseguirlo haciendo que los productos sean lo más considerados y sostenibles posible. No podemos intentar aportar nuestro granito de arena por este mundo sin tener eso en cuenta. Y, por supuesto, Polo también lo ha hecho durante muchos años. Para el polo, por ejemplo, utilizamos un proceso de tinte de índigo natural, que a decir verdad nos costó mucho conseguir, pero al final es muy gratificante. Aprender de una compañía grande como Ralph Lauren es maravilloso, ya que cuenta con un equipo mucho más sólido y una cartera de proveedores muy avanzada.
Nos ayuda a cambiar un poco el chip. Este ha sido un año muy duro para las mujeres y los niños que se han visto desproporcionadamente afectados por la pandemia de COVID. ¿Cómo han sido los últimos 15 meses de FEED, dada la grave crisis alimentaria y el cierre de colegios?
Me temo que este año FEED ha sido más necesario que nunca, y nuestros colaboradores están haciendo un gran trabajo a nivel mundial, pero también aquí en los EE. UU. Si nos fijamos en un único dato estadístico, desde abril del año pasado más de uno de cada cinco hogares de EE. UU. no tiene garantizados los alimentos. Es una cifra terrible, y supone un aumento considerable desde tiempos anteriores a la COVID. Ver esas filas de coches de gente esperando para recibir alimentos nos rompió el corazón. Y aunque, por suerte, parece que lo peor ha pasado, aún hay muchas personas que han perdido sus empleos y que todavía viven al día, por lo que el problema aún sigue ahí. Vamos a tardar un poco en salir de esta.
Es obvio que en una pandemia no se pueden distribuir los alimentos de la forma habitual. Tanto en los EE. UU. como en el resto del mundo, las escuelas son una de las mejores redes de seguridad que tenemos para garantizar que los niños reciban, como mínimo, una comida al día. La organización a la que van destinadas los beneficios de la colaboración entre Polo y FEED es nuestro colaborador No Kid Hungry, de EE. UU. En tiempos normales, ayudan a los niños con pocos recursos financiando y proporcionando almuerzos gratuitos o a precio reducido, así como desayunos, cenas e incluso comidas fuera de la época escolar. Durante la pandemia, tuvieron que aportar millones de dólares a los diferentes organismos locales que tuvieron que intervenir cuando cerraron las escuelas, y ayudaron a abrir centros de recogida de alimentos para los niños y sus familias. En una escala más pequeña, FEED se dedicó a recaudar fondos adicionales mediante la creación de bolsas y bandanas de donaciones que entregaron a distintas ciudades y bancos de alimentos de todo el país.
Como presidenta ejecutiva y como madre, este año ha obligado a recalibrarlo y reestructurarlo todo para poder seguir en marcha.
Estoy muy orgullosa de mi equipo por la forma en que nos hemos adaptado. Me apena muchísimo ver la cantidad de mujeres que han tenido que abandonar sus trabajos para cuidar de sus familias y ocuparse de la educación desde casa. Creo que esta temporada ha estado llena de frustraciones y reveses para todas las madres trabajadoras. El equipo de FEED está compuesto solo por mujeres ahora mismo. Al ser tan pocas y haber trabajado tanto tiempo juntas, nos sentimos como una familia, lo que es fantástico. Pero es desolador ver el gran retroceso que se ha producido, a pesar de todo el progreso que las mujeres estábamos y estamos consiguiendo. Espero que esta situación no sea permanente y que todas puedan volver al trabajo y recuperarse, a pesar de las incertidumbres y dificultades que nos esperan.
¿Cómo ha afectado todo esto a su visión de FEED?
Creo que reforzó nuestra misión y nuestra certeza de que la seguridad alimentaria es un problema y que hay que abordar el hambre. Saber que hay muchas más personas, sobre todo niños, que no tienen su siguiente comida garantizada, nos motiva a seguir haciendo lo que hacemos. La cuestión del hambre se vuelve política, pero no debería serlo. Tiene que ser una de esas cosas en las que todos podamos entendernos y trabajar por una solución.
Debe ser muy especial poder trabajar con la familia en un momento como este. ¿Qué conclusiones espera que pueda sacar la gente del año que hemos pasado?
A nivel personal, estoy muy emocionada ahora que todo el mundo se está vacunando y que podemos hacer algo tan simple, y tan reconfortante, como abrazar a alguien. Soy una gran admiradora de Ralph y de lo que ha creado, así que estoy muy agradecida por esta colaboración. Trabajar con una marca tan icónica, que hace tanto bien y que tan bien representa los valores familiares es un sueño hecho realidad. En cuanto a la situación general, creo que estamos saliendo de este momento siendo más conscientes de la importancia de ser buenos ciudadanos y buenos vecinos, y espero que con más ganas y energías para conseguirlo. Los consumidores que todavía no se habían sumado a este movimiento empiezan a preocuparse por emplear su dinero en cuestiones que de verdad importan y que ayuden a sus conciudadanos estadounidenses que están pasando momentos de necesidad, siempre que sea posible.



