El auténtico y atemporal Mundo de Ralph Lauren

Rebelde con corbata repp

El antiguo editor ejecutivo de GQ y Esquire escribe sobre la corbata, un clásico que no pasa de moda

¿Cuál es la gran frase de Groucho Marx? «Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo».
Está claro que esa es la actitud ideal para tener una vida social (no muy) satisfactoria.

Pero cuando se trata de estilo, me gusta transformar la sabiduría del viejo Groucho en un consejo de sastrería: puede que no sea miembro de un club, pero eso nunca debería impedirle llevar una corbata club, porque las corbatas club y las repp son las armas secretas de un hombre bien vestido. No tener una es como no tener una camisa oxford blanca, ambas son piezas fundamentales que dan vida a su armario.

Muchos hombres consideran que las corbatas club y repp son simplemente el complemento obligatorio de una chaqueta azul. Algo demasiado soso y formal. Algo que quizás no han vuelto a llevar desde el uniforme del instituto. Pero si lo piensa bien, cuando se utilizan de la forma adecuada, aportan un toque inesperado de individualidad a cualquier atuendo.

Mire, yo crecí cerca del aeropuerto O'Hare de Chicago, muy lejos de aquellos lugares de cuento donde las corbatas club y repp vieron la luz por primera vez, como los centenarios internados británicos, las universidades clásicas o los históricos regimientos militares que atravesaban lóbregos páramos para defender al país y a la corona. Pero cuando vi por primera vez la versión de Ralph de este clásico, en mis años de instituto, me volví un incondicional de la corbata por los mundos lejanos que evocaban. Me encantaron su legado, sus orígenes y todo lo que significaban. Pero lo que más me gustó es la sutil rebeldía que esconde la corbata. Esto lo aprendí de un editor con el que trabajé en Chicago en una pequeña start-up. Había sido reportero en una o dos guerras, tocaba la batería en un trío de jazz y no se arredraba en gritarle al jefe. Además, llevaba corbatas club con sus trajes de raya diplomática ancha de Savile Row. Era un look que nunca olvidaré.

<strong>LLEVAR UNA REPP</strong><br/><span>El autor con una taza de Ralph's Coffee; una selección de corbatas repp con rayas y heráldicas; un look de Polo Originals de esta temporada; y una muestra de un telar en Inglaterra, donde se han tejido las corbatas repp de Polo durante muchos años</span>
LLEVAR UNA REPP
El autor con una taza de Ralph's Coffee; una selección de corbatas repp con rayas y heráldicas; un look de Polo Originals de esta temporada; y una muestra de un telar en Inglaterra, donde se han tejido las corbatas repp de Polo durante muchos años

Como he aprendido a lo largo de los años, la rebeldía es, de hecho, una parte muy importante del legado de la corbata. Cuenta la leyenda que la primera corbata club apareció a mediados del siglo XIX, cuando unos alborotadores del equipo de remo del Exeter College de Oxford se quitaron las bandas de rayas de sus sombreros y se las ataron al cuello. Así nació la corbata repp, llamada así por la técnica que utilizan los tejedores para añadir a la seda un detalle de franjas estrechas, pero espaciadas. Una corbata repp tiene rayas diagonales, mientras que una club tiene pequeños escudos de armas. Ambas versiones cruzarían el Atlántico para convertirse en un elemento básico de la Ivy League y el estilo preppy de Estados Unidos, sin embargo, en vez de llevar las franjas diagonales de izquierda a derecha, el diseño era al revés.

Los diseños de las corbatas repp y club tienen cada uno sus puntos fuertes, pero la clave para adaptarlas a su estilo personal es abrazar sus raíces sofisticadas a la vez que rebeldes. Cuando se combinan con un traje de franela gris, las rayas de la corbata repp no solo le dan un magnífico toque de color, sino que además suavizan la formalidad que desprende la franela gris. Y esa flexibilidad es algo con lo que se puede trabajar. Puede añadir también unas botas chukka de ante o incluso llevar un peinado algo alborotado.

<strong>ALFILERES Y PISACORBATAS</strong><br/><span>Como parte del proceso de diseño, Ralph ha creado paneles de tendencias que incluyen muestras, fotografías, accesorios e investigación de archivos</span>
ALFILERES Y PISACORBATAS
Como parte del proceso de diseño, Ralph ha creado paneles de tendencias que incluyen muestras, fotografías, accesorios e investigación de archivos

Las corbatas club provocan el efecto contrario. Creo que son perfectas para combinarlas con una chaqueta vaquera o de cuero negra desgastada, y añadir así un ligero toque de formalidad. Las corbatas club son casi como la bandana de un hombre interesante. Pero independientemente de cómo las lleve, lo importante es recordar no ser muy exigente a la hora de anudarla; que no parezca que tiene que pasar revista ante su oficial al mando. Déjela un poco a su aire como hacían aquellos alborotadores de Oxford, con solo un hoyuelo debajo del nudo.

Siempre he sido un hombre de corbatas, y considero que las tres club de Ralph Lauren que tengo en mi colección son los pequeños tesoros de mi armario. Las he tenido durante décadas, desde mis primeros días como editor en GQ, hasta Esquire y lo que me traiga el futuro. Son tan imprescindibles que las llevo en la maleta allá donde vaya, porque sé que se adaptarán a cualquier situación que se me presente, ya que pueden usarse para vestir formal o informal. Las he llevado con rayas diplomáticas finas de franela en cenas de negocios y en glamurosas reuniones en París y también las he combinado con una camisa de cambray desgastada para ir de cena con mi mujer en la costa amalfitana. Nunca dejan de destacar. Además, es maravilloso saber que una corbata que originalmente surgió para demostrar que formabas parte de un grupo, ahora es la mejor manera de resaltar tu propia individualidad.

Michael Hainey, escritor independiente de Air Mail, es el autor del superventas del New York Times«After Visiting Friends».

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