La felicidad de redescubrir las pequeñas cosas
Cuando el hogar se convierte en todo nuestro mundo, es el momento de disfrutar redescubriendo las pequeñas cosas nos rodean... y las historias que cuentanLlevo más de cuatro décadas encontrando muchos objetos que me son muy queridos, y a los que he dado un hogar en nuestro apartamento de la planta 12 de un edificio de Nueva York. Mi marido Howard y yo nos mudamos justo antes de que naciera nuestro primero hijo, Carter, a quien siguió su hermano Sam tres años después. Quién iba a imaginar que tras todo este tiempo seguiríamos aquí, rodeados de muchas de las mismas cosas con las que empezamos... ¡y de muchas más! A primera vista veo cuadros para dar y tomar, muestrarios de bordado, dibujos infantiles, guantes de cocina y alfileteros, muebles pintados, cadenas de papel que cuelgan sobre la cama y estanterías y pilas de libros, libros y más libros. Poco a poco, estas habitaciones se han llenado con lo esencial, que no son los sofás, las sillas o la mesa de comedor, sino las cosas esenciales de verdad, las que hemos acumulado, hecho o recibido, y que son las cuentan las historias que nos han definido. Las cosas que convierten una casa en un hogar: un álbum de recortes de nuestra vida.
Tanto si nos encontramos en un apartamento, una casa, nuestro refugio junto al mar o una cabaña en el bosque, ahora mismo nuestro hogar es todo nuestro universo: nuestra oficina, nuestro restaurante, nuestro gimnasio, la escuela para nuestros hijos y nuestro centro de socialización y meditación. Cuando por fin dejo el ordenador (y mi tablet y mi teléfono se están recargando) busco tiempo para reponer fuerzas acurrucándome en mi sofá y mirando con nuevos ojos algunas de las cosas con las que llevo años viviendo.
Me centro en la vieja mesa pintada que tengo justo delante, repleta de una mezcolanza de tesoros que he ordenado muchas veces, y de repente los redescubro por separado: el petirrojo descascarillado que mi hermana me dio por mi cumpleaños hace diez años; una jarra de cerámica amarilla hecha a mano (rellena de amapolas de imitación), regalo de unos amigos que la trajeron desde Madrid; una postal enmarcada de Pierrot enviada desde San Francisco; el autorretrato de Van Gogh salido de un libro desvencijado y que reposa en una vieja bandeja con un par de ojos de cerámica, recuerdo de París; y o un trío de cajas de cerillas chinas de uno de mis restaurantes favoritos.
Por todo nuestro apartamento hay pequeñas estampas de este estilo, repletas de recuerdos que le dan a un hogar una personalidad única. Lo más probable es que tu hogar no esté tan abarrotado como el nuestro, pero seguro que tiene muchos tesoros especiales colocados sobre las mesas, en estanterías, en armarios y en mesillas de noche que reflejan tu vida y los gustos de quienes la comparten contigo. Concédete un momento con estos amuletos personales y escucha las historias que te cuentan, como un podcast del corazón. Redescubre las personas, los lugares y las experiencias que evocan y, luego, solo por diversión, ¡ponte a cambiarlos de sitio! Si te pareces algo a mí, puedes llevar cierto tiempo ordenando la casa de la misma forma. Este es un momento estupendo para darle una refrescante dosis de novedad: vuelve a colgar al tuntún en la pared cuadros y dibujos (hasta las obras maestras de tus niños), cambia la cama de sitio para despertarte con otra vista a la mañana siguiente, o busca un lugar para ese espejo que estaba cogiendo polvo en un armario. Si en tu casa hay niños, haz que redecoren su habitación (¡aunque sea temporalmente!) o monten una exposición de sus dibujos o juguetes.
Uno de los motivos por los que me encanta ir de caza por mercadillos es traerme algo nuevo que me impulse, al instante, a reordenar mis cosas y darles un vuelco a su apariencia y su razón de ser. Me da una nueva perspectiva de las cosas con las que llevo años interactuando. Si ansías los viajes que han quedado interrumpidos temporalmente, recomiendo que busques, como yo, la inspiración en otra parte: rebusca en antiguas revistas y libros, haz clic en el sinfín de ideas que ofrecen en Pinterest y, si de verdad tienes ganas de comprar, visita Etsy y eBay o limítate a hacer una lista de "posibles" para luego.
¡Lo más importante: vive feliz con las cosas que amas y atesoras, que hacen que tu casa sea un hogar... tanto para ti como para los que lo comparten contigo, ahora y siempre!
Una galería de coleccionables únicos de The Joy of Junk
Durante estos días especiales en los que estamos en casa, los coleccionistas se deleitan redescubriendo los objetos que llenan sus hogares y sus corazones con distintas historias y significados. Estos son algunos de los que comparte Carter en su libro The Joy of Junk. Durante años, Buffy Birrittella y Daniela Kamiliotis han puesto su creatividad única al servicio de Ralph Lauren.
- Cortesía de Francois Halard
- Cortesía de Carter Berg



