Las entrevistas de RL: Orgullo 2022
Cuatro participantes de nuestra campaña dan su opinión sobre la historia del movimiento del Orgullo, su huella y su legadoARIEL NICHOLSON
Modelo y activista
Acerca del viaje personal que la ha llevado a ser la primera modelo trans en la portada de Vogue…
He contado con el respaldo de mi familia desde muy pequeña. Acudí a un grupo de apoyo en una organización denominada Proyecto Género y Familia, que da asistencia a los niños y niñas trans y sus familias. Durante mi adolescencia, aparecí en un documental para la PBS, que luego dio pie a una historia para Vogue. Se pusieron en contacto con el director de la organización y le preguntaron si conocía a algún niño o niña trans que, junto con sus padres, estuvieran interesados en realizar un reportaje. Nos entrevistaron a mi madre y a mí para la revista. Mi madre es la persona que más me ha apoyado; no sería quien soy ni estaría donde estoy si no fuese por ella. Se podría decir que la publicación de ese reportaje y de esa sesión de fotos marcó el comienzo de mi carrera como modelo.
Sin duda, me vi a mí misma haciendo eso. Obviamente, soy una chica, pero jugar con la ropa también ha sido una parte importante de mi identidad desde que era muy pequeña. Y era una forma de desarrollarme y expresarme al mundo y a los demás. Siempre me ha apasionado disfrazarme y actuar. Sin duda, tenía en mente hacer de modelo, pero no empecé a tomármelo en serio hasta que di el estirón y empecé a tomar estrógenos, que es algo que hice desde el principio.
Pienso en qué habría pasado si mi madre no me hubiera apoyado, estando siempre conmigo, informándose y tratándome con esa franqueza, amor y cercanía. Vivo siendo fiel a quien soy, y tengo una vida increíble gracias a su ayuda y su respaldo. Por eso me preocupa tanto ver a los niños y niñas trans que no tienen nada de eso, que no cuentan con los recursos de salud mental ni el entorno en el que crecí.
Una de las experiencias más gratificantes de mi vida es ver a jóvenes que no tienen ninguna duda acerca de quiénes son y, además, que pueden expresarlo. Porque yo también viví eso. Pude expresar quién soy desde muy pequeña. Esos niños y niñas saben lo que hacen. Saben quiénes son y necesitan ese apoyo. La aceptación es lo que les va a proteger. La sinceridad es lo que va a proteger a los jóvenes trans. Mi familia trans me inspira a aceptar mi verdadera identidad. Y por «familia» me refiero a todas las personas trans de mi comunidad. Todos son mis hermanos y hermanas porque creo que han vivido experiencias muy similares a las mías, y esa solidaridad y ese apoyo es algo que valoro y que llevaré conmigo el resto de mi vida.
KEITH BOYKIN
Escritor, periodista y cofundador de la Coalición Nacional de Justicia Negra
Sobre la importancia y el legado de los disturbios de Stonewall y el significado del Orgullo hoy…
Los disturbios de Stonewall fueron un suceso que tuvo lugar en 1969 y que marcó el movimiento LGBTI, el movimiento moderno. Y ocurrió aquí, en Nueva York, en el bar Stonewall de Sheridan Square, en el Greenwich Village, donde un grupo de policías intentaron realizar una redada en el bar, y los clientes de este respondieron con un contraataque. Al principio, se negaron a marcharse, pero, cuando les sacaron por la fuerza, atacaron a la policía porque la policía les había puesto en el punto de mira por ser homosexuales. Y ese hecho enfurecía a los que estaban allí, un sentimiento que se prolongó durante días. No era la típica imagen en la que solemos pensar en términos de movimiento gay. Había una mezcla diversa y auténtica de personas de color y blancas. Cuando hablamos de nuestro movimiento, es importante ver su representación. Y eso significa que somos un movimiento diverso. Tenemos una comunidad diversa con personas de toda clase, tamaño, color, historias personales y disparidad.
Hoy en día, los retos se deben precisamente al éxito que ha tenido el movimiento. La lucha LGBTI ha conseguido tanto en la última década que hay quien ha empezado a creer que ya no queda nada por hacer. Y otras personas han empezado a sentirse amenazadas y han reaccionado con violencia.
El Orgullo tiene muchos significados diferentes hoy en día. No creo que haya una forma de celebrar el Orgullo, y no creo que signifique lo mismo para todo el mundo. A mí, por ejemplo, me encanta el Orgullo de Nueva York. Ahora mismo vivo en Los Ángeles, pero siempre vuelvo a Nueva York para celebrar ese día. He ido a celebraciones del Orgullo en todo el país (Los Ángeles, San Francisco, Washington D. C., Atlanta), pero [Nueva York] es la celebración más diversa de todas en las que he estado. Es una combinación de personas diferentes, con distintas historias personales, que se unen en uno de los mayores acontecimientos de la ciudad. Es una forma fascinante de celebrarse y de celebrar su identidad. No tenemos que ser todos iguales. Eso es lo importante. La diversidad no significa que todos tengamos que encajar en una especie de molde para galletas. Significa que llegamos a ser nosotros mismos. Tú eres tú, yo soy yo, y eso hace que todos juntos seamos geniales.
STACEYANN CHIN
Poetisa, intérprete y activista
Sobre el arte como forma de activismo…
IQuiero que las cosas comunes y cotidianas que me afectan tengan su propio espacio, y hacer arte me lo me permite porque puedo seguir hablando sobre el matrimonio entre personas homosexuales siempre que lo crea necesario, o sobre si la monarquía debería tener el derecho o el poder de estar en Jamaica. Puedo hablar de esas cuestiones de formas que en los libros están prohibidas.
El arte es un puente físico que la gente puede cruzar. Si yo fuese una joven lesbiana que viviese, por ejemplo, en uno de los guetos de Soweto en Sudáfrica, lo más posible es que no pudiese ir a Nueva York, pero sí podría entrar en Internet y ver a otra joven que no es muy diferente a mí, aunque su cuerpo, sus ideas políticas y su vida diaria sí lo sean, que haya escrito una poesía sobre enamorarse y no ser aceptada por tu familia. Y podría sentir que conecto con esa persona y que, gracias a eso, estoy menos sola. Puede ser una forma de evitar sentirnos solos. Incluso si me siento así, incluso si estas paredes son lo único que me rodea, y me llama, y me abraza y da algo de amor, incluso si nadie de mi familia me quiere, puede que alguien escriba un poema, cante una canción o cree una obra que me recuerde que no estoy sola. No solo que no estoy sola, sino que hay una salida.
Hui de Jamaica cuando tenía 24 años porque, cuando salí del armario y dije que era lesbiana, fui atacada por un grupo de chicos. Alguien puede leer mi libro, leer los poemas y obras que he escrito y decir: «Vaya, esta mujer fue atacada y gravemente herida con 24 años y ahí está ahora, con 50 años, enamorándose, bailando en algún lugar de Barcelona con la persona a la que quiere y siendo madre de una niña de 10 años».
Philip Picardi
Periodista, estudiante de la Divinity School y activista
Sobre la elaboración de una historia oral sobre la respuesta de la industria de la moda a la epidemia del SIDA para Vogue…
Hace un tiempo, en el museo del Fashion Institute of Technology hubo una exposición sobre la historia de la moda a lo largo de distintas décadas comisariada por Valerie Steele. En esa época, yo estaba en la universidad y estaba obsesionado con la moda, así que fui a esa exposición para aprender acerca de la historia de ese sector. En la sección de los setenta, había lentejuelas y se explicaba el famoso Studio 54. Después, en los ochenta, nos encontrábamos con más lentejuelas y esas grandes hombreras, en una visión de la moda que resultaba emocionante, casi salida de unos dibujos animados. Pero, después, en la sección dedicada a los años noventa, la sala estaba completamente pintada de blanco, y sentí como si estuviera entrando en un funeral. No sabía qué había pasado. Durante toda mi vida había estado en una escuela católica. Tenía unos padres que se sentían bastante incómodos por tener un hijo gay.
Y recuerdo que una de las primeras cosas que me dijo mi madrina cuando salí del armario fue: «Solo espero que no te pongas enfermo». En aquel momento pensé que se refería a un simple resfriado. Y me dije: ¿qué tendrá eso que ver con salir del armario? No sabía que ella se refería al VIH/SIDA. Pero volvamos al momento en que entré en aquella sala, la sala blanca del museo. Entonces no me di cuenta de que aquella sala estaba repleta de los fantasmas de mi historia, una historia que nunca me habían contado, una historia que me costó mucho descubrir y comprender desde un punto de vista interseccional.
Así que, según me fui haciendo un hueco en esta industria, cada vez que conocía a algún hombre gay de más edad o a alguien que hubiese pasado por aquello, intentaba encontrar el tiempo para hablar con esa persona. Intentaba pararme a charlar sobre aquella época. Y siempre que preguntaba a alguien, aprendía un nuevo nombre. Supe del famoso maquillador Way Bandy. Supe del magnífico diseñador gay negro Patrick Kelly, que fue el primer diseñador estadounidense en presentar un desfile en París. Naturalmente, supe de Williwear, Willi Smith, y de otro increíble diseñador gay negro, Fabrice Simon. Y la lista sigue y sigue. Lamentablemente, la lista es muy larga. He tenido mucha suerte porque he podido hablar con algunas de las grandes mentes del sector: Mark Jacobs, Michael Kors, Ralph Lauren (por supuesto), Bevy Smith, Beth Ann Hardison [y] todo un elenco de personas a las que he admirado durante toda mi vida. Y me ha conmovido la forma en la que la comunidad llegó a unirse.
Me conmovieron especialmente las pequeñas historias de personas que acompañaron a otras en su lecho de muerte, que llamaron a los padres y madres que no sabían que sus hijos eran gais. También me emocionó cómo esta epidemia ha animado el corazón y el alma de una comunidad, la de la moda, que era una comunidad antes de que fuera una industria. Y, supongo que, por encima de todo, me impresionó que la gente siguiera queriendo irse de fiesta. Simon Doonan fue quien mejor lo definió. Dijo algo así como que se estaba produciendo una catástrofe horrible y, sin embargo, todos estaban en el apogeo de su creatividad. Cuando la muerte se encontraba tan omnipresente, tan inminente... las personas queer se pusieron manos a la obra y dieron lo mejor de sí. Y esto es realmente una prueba del espíritu queer. Es una prueba de lo que podemos ofrecer a este mundo. Un regalo que seguimos dando.
Y, a veces, parece que el mundo nos escupe en la cara, pero siempre convertimos ese escupitajo en purpurina, ¿sabes? Así que me puse a dar un sentido a esa historia, hablé con todo el mundo y me puse a trabajar con un borrador, con el que, debo decir, he recibido mucha ayuda de mi amigo Dan Levy, creador de la serie Schitt’s Creek, que me ha ayudado a darle una trama coherente con varios capítulos. Se lo agradezco de veras porque es un fantástico escritor. Y, por supuesto, el maravilloso equipo de Vogue que lo ha publicado y ha creado con él algo precioso. Ha sido uno de los mejores momentos de mi carrera.
- © Ralph Lauren Corporation



