El auténtico y atemporal Mundo de Ralph Lauren

¿Qué tal está su jardín?

Le invitamos a inspirarse en los jardines de la victoria de antaño y empezar a cultivar. A continuación le contamos todo lo que necesita saber

“Plantar un jardín es creer en el mañana”, dijo Audrey Hepburn una vez. No tiene nada de extraño, pues, que los primeros jardines creados por el hombre se remonten a la prehistoria, como las tareas de siembra y labranza de la tierra representadas en las pinturas de las tumbas egipcias, los Jardines Colgantes de Babilonia y las famosas y exuberantes arboledas de la Academia de Platón.

En la Edad Media, dentro de los monasterios se cultivaban huertos para usarlos tanto como fuente de alimento como con fines médicos. También, durante ambas guerras mundiales, los gobiernos de Europa y Estados Unidos pidieron a sus ciudadanos que, para complementar el racionamiento y mejorar su ánimo, sembraran frutas, verduras y diferentes hierbas en todo tipo de terrenos públicos y privados. Llegaron a plantarse 20 millones de “jardines de la victoria” o “jardines de guerra”, como eran conocidos, en parques, tejados, campos o patios de los colegios; en definitiva, huertos que producían el 40 por ciento de los productos frescos de Estados Unidos en el momento más álgido del conflicto bélico.

Ya sea por la meditación que acompaña a las tareas de jardinería, o por el simple disfrute de ver cómo una humilde semilla se convierte en una frondosa planta, trabajar la tierra con las propias manos tiene un gran poder transformador. En un momento en el que hay tantas cosas que se escapan a nuestro control (desde el limitado espacio de nuestras viviendas hasta nuestras quebradas rutinas diarias), el sencillo acto de cultivar puede ofrecernos un espacio para el consuelo y la calma. Los días de primavera que tenemos por delante son la ocasión ideal para hacerse con una pala y unas cuantas semillas y empezar a cultivar junto a sus compañeros de cuarentena.

Así pues, tanto si es principiante como si tiene experiencia en el jardín, y tiene la suerte de contar con una porción de tierra o una jardinera donde poder trabajar (incluso una escalera de incendios como demuestran algunos impresionantes jardines de la victoria en décadas pasadas), planifique sus labores de cultivo para que no sean excesivas.

La idea es pasarlo bien, no estresarse por la rotación de los cultivos. Tres o cuatro variedades serán más que suficientes; tenga en cuenta que las plantas necesitan espacio y mantenimiento diario. En YouTube pueden encontrarse innumerables tutoriales que hacen las veces de curso intensivo para la preparación del lugar de cultivo, que pueden ser unas cajas usadas, maceteros o un patio. Solo necesita unos instrumentos básicos: guantes, tijeras de podar, una pala y un rastrillo de jardinería. Si no dispone de todas estas herramientas es momento de ser creativo con los objetos que andan por casa (por ejemplo, esa cafetera tan hortera puede servir como regadera).

En cuanto a las semillas, si no tiene en estos momentos, no se preocupe. Hay muchos viveros y ferreterías que se encuentran abiertos como actividades esenciales y ofrecen la opción de recogidas sin contacto. También existen diferentes posibilidades para hacer pedidos a través de Internet y, para los más impacientes, disponemos de un buen número de frutas y hortalizas que pueden cultivarse a partir de sus propias semillas o restos (en la siguiente diapositiva pueden encontrarse las principales). Los principiantes siempre pueden optar por adquirir plantones, que permitirán obtener resultados de una forma más fácil y fiable. Por otro lado, aunque le parezca obvio, plante cosas que usted y su familia realmente disfruten comiendo, teniendo siempre en cuenta que, dependiendo de las condiciones climáticas, algunas tendrán que germinarse dentro de casa y trasladarse al exterior cuando no se produzcan heladas.

Una vez en el suelo, entre las más rápidas de madurar se encuentran las cebolletas, los rábanos, las espinacas baby y la lechuga, que se pueden cosechar y disfrutar aproximadamente un mes después de plantarlas. Las aromáticas como la albahaca pueden introducirse en un vaso de agua sobre una superficie soleada y plantarse en el suelo cuando desarrollen raíces. De igual manera, las patatas (siempre y cuando tengan un brote), los trozos de jengibre y las semillas del interior de los pimientos florecerán fácilmente y se convertirán en bonitas plantas adultas. ¿Y cuáles son los consejos universales para cultivar con éxito al aire libre? Utilice abono si puede, investigue sobre las necesidades de cada planta, preste atención al riego y no olvide elegir un lugar soleado. Si planta flores junto a los productos destinados a consumo atraerá a insectos que enriquecerán el suelo al tiempo que el lugar será estéticamente más bonito.

Convierta su huerto en un lugar para el encuentro comunitario, como es tradición desde que los huertos empezaron a cubrir el mundo, en los albores de nuestra Historia. Ahora es un magnífico momento para enseñar a sus hijos a plantar algo y a darle el tiempo y espacio que necesita para crecer. Los frutos conseguidos con la participación de todos sabrán mucho mejor y, además, aportan esa sensación de victoria tan necesaria en estos tiempos difíciles que estamos viviendo juntos. Y, tanto si comparte sus frutos con su familia, como si los deja en la puerta de su vecino, no olvide que su huerto es una forma que tiene la naturaleza de recordarnos que, aunque no podamos controlar la forma en que florece, está en nuestras manos cuidar de él.

Antonina Jedrzejczak, editora de RL Mag.
  • ©Ralph Lauren Corporation
  • CORTESÍA DE GETTY IMAGES