Del Bronx Al Palacio De Buckingham
Con motivo de la concesión del título de caballero honorario a Ralph Lauren, recordamos cómo Inglaterra ha dado forma al Mundo de Ralph Lauren, y viceversaEl año: 1967. El lugar: Nueva York. El hombre: un soñador de 27 años procedente del Bronx llamado Ralph Lauren, que había imaginado un nuevo tipo de corbata. Se inspiró en un estilo que estaba ganando terreno en Londres: una corbata más ancha, más colorida y más expresiva que la corbata fina y de colores tenues que se llevaba en Nueva York. “Fue después de la revolución mod en Inglaterra cuando la gente llevaba corbatas anchas muy originales y cosas así”, explicó Ralph sobre la época. “Mis corbatas eran elegantes, pero inusuales”.
“El mundo no está preparado para Ralph Lauren”, le dijeron. Pero perseveró, y muy pronto el mundo estuvo listo, y sus corbatas crearon sensación. A partir de ahí, se creó una colección completa para hombre, a la que siguieron las colecciones de mujer, niños y hogar, además de innumerables expansiones e innovaciones, todas basadas en esa visión inicial. Más de medio siglo más tarde, el 19 de junio de 2019, el chico del Bronx que soñaba a lo grande se encontró participando en una ceremonia privada en el Palacio de Buckingham, en la que su alteza real el príncipe Carlos le otorgó la medalla que representaba su nuevo título: Caballero Honorario Comendador de la Excelentísima Orden del Imperio Británico, el primero otorgado a un diseñador de moda estadounidense.
La ceremonia culminaba así la admiración mutua existente desde mucho tiempo atrás entre el icónico diseñador estadounidense y el aliado más incondicional de EE. UU. “Siempre me ha encantado Inglaterra porque no sigue modas”, afirmó Ralph. “Es atemporal. No trata de encontrar la última tendencia en elegancia, sino que se centra en el desgaste y en las cosas que mejoran con el tiempo”.
Y aunque Ralph se ha inspirado con frecuencia en el otro lado del charco, siempre ha interpretado el estilo inglés a través de una lente auténticamente estadounidense. Un claro ejemplo es su look marca de la casa de los años 70: una chaqueta de tweed clásica inglesa, combinada con vaqueros azules desgastados y botas de cowboy. A finales de los años 60, la cultura de los jóvenes británicos consistía en hacer suyo el rock and roll, y Ralph ofreció su versión de la contrario: reimaginar lo mejor del estilo británico de acuerdo con su propia visión.
Para principios de los años 80, Ralph ya había pasado de empresario emergente a diseñador de renombre, y en 1981 abrió una tienda Polo en la histórica New Bond Street de Londres, que fue la primera tienda independiente de un diseñador estadounidense en Europa. Como bien dijo un editor más tarde, Ralph fue “el primer diseñador estadounidense en aprovechar el potencial del look estadounidense en Europa”. Aunque no tenía reparos en adoptar el look británico: en una fotografía posterior de ese mismo año, Ralph aparece con un jersey de diseño Fair Isle combinado con un traje cruzado de tweed y botas de agua de estilo Wellington.
Ralph revisó y expandió esa sensibilidad en su colección England de otoño de 1984, cuya campaña se filmó en Inglaterra. Las botas de agua y el diseño Fair Isle tenían un lugar privilegiado en la mente del diseñador; la imagen de un hombre con un caña de pescar andando junto a un gran perro de caza tenía un estilo inequívocamente RL, ya que mezclaba una visión de transporte con el amor por las prendas creadas con un objetivo específico y para ser usadas. La siguiente primavera, su colección ecuestre incorporó un enfoque más formal del vestuario inglés, que incluía numerosos pantalones de montar, sombreros derby y otras expresiones de la tradición británica. La campaña posterior reforzó la conexión entre el diseñador estadounidense y el país que le servía de inspiración. “Parecía su propio Masterpiece Theater”, recuerda Sandy Carlson, directora creativa de Ralph Lauren en aquella época.
A principios de los años 90, Ralph visitó Savile Row.
“Me dirigí a un sastre que tenía en Londres, y le pedí que me hiciera un traje, con un corte limpio y estructurado”, recuerda Ralph. “Me llevé el traje a Nueva York. La gente me decía ‘¡Me encanta ese traje!’, y yo decía ‘Esto es lo próximo que quiero hacer’.” A continuación, se creó Ralph Lauren Purple Label, una línea de accesorios y trajes de confección impecable, cuya campaña publicitaria protagonizaba el mismísimo Ralph. Un cuarto de siglo más tarde, la línea aún se inspira en Inglaterra, y la mayoría de los trajes se confeccionan de forma artesanal con tejidos exclusivos procedentes de los mejores telares ingleses.
El altruismo también ha jugado un papel importante en la relación de Ralph con Inglaterra a lo largo de los años: en 1996 se unió a la asociación Breakthrough Breast Cancer (llamada actualmente Breast Cancer Now) para llevar su campaña Fashion Targets Breast Cancer al Reino Unido. Ese mismo año, la princesa Diana le otorgó el primer premio humanitario del Nina Hyde Center for Breast Cancer Research. Lady Di y Ralph forjaron una amistad íntima y, según consta, el diseñador causó impresión al llevar sus vaqueros distintivos para su reunión en el hotel Connaught. “No sabía que se podían llevar vaqueros aquí”, le dijo la princesa de Gales. “Tengo contactos”, bromeó Ralph.
Ese mismo año, Ralph pasó por delante del escaparate de una sala de exposiciones de coches en Londres y algo le llamó la atención: un McLaren F1 plateado. Compró el coche en ese mismo instante, aunque el modelo no tenía autorización para importarse a Estados Unidos. Ese momento no solo significó el comienzo de una larga historia de amor con McLaren —en la actualidad cuenta con tres—, sino que la innovadora construcción en fibra de carbono del coche también sirvió de inspiración para la icónica silla CF-1. Los McLaren son solo algunos de los muchos coches británicos que forman parte de la famosa colección de Ralph, que también incluye un Bentley Blower de 1929, un Jaguar XKSS de 1956 (el mismo modelo que conduce Steve McQueen), y varios Morgan y Aston Martin.
En 2006, Ralph Lauren se convirtió en el primer proveedor oficial del evento deportivo británico por excelencia: Wimbledon.
Personalidades británicas, como David Beckham (que también vistió de RL para la boda real del príncipe Guillermo y Kate Middleton), suelen lucir Ralph Lauren para asistir a este torneo.
En 2012, los modelos de la colección de otoño de Ralph Lauren desfilaron con una sintonía conocida: la de Downton Abbey. La colección que siguió estaba llena de tweeds y tartanes, ideales para una velada en el castillo de Highclere. Y en octubre de ese año, celebró un desfile de pasarela en ese mismo castillo.
En 2014, Ralph se asoció con The Royal Marsden, el centro contra el cáncer más grande Europa, para abrir el Ralph Lauren Centre for Breast Cancer Research, unas instalaciones dedicadas a la investigación de primera categoría. El príncipe Guillermo celebró una cena de homenaje a Ralph Lauren en St. George’s Hall, el comedor más lujoso del castillo de Windsor. El príncipe Guillermo es el presidente de The Royal Marsden, siguiendo el legado de su madre. Al año siguiente, Ralph fue el protagonista de otra cena real de homenaje en Althorp, la finca propiedad de la familia de la princesa Diana durante más de 500 años. Charles Spencer, IX conde de Spencer, junto con el hijo de Ralph, Andrew Lauren, fueron coanfitriones del evento en honor al 15.º aniversario de Pink Pony, que incluía una presentación de moda.
En 2017, se inauguró el Ralph’s Coffee & Bar en Regent Street, junto a la tienda insignia de Polo, que abrió al mismo tiempo.
Similar a The Polo Bar, inaugurado en Nueva York en 2015, este restaurante representa el estilo de club londinense a través del filtro de visión estadounidense de Ralph: es un lugar donde se puede degustar tanto el tradicional té inglés de las cinco como un bocadillo de langosta típico de Nueva Inglaterra.
Y, por fin, en noviembre de 2018, se produjo el mayor de los eventos: Ralph fue nombrado Caballero Honorario Comendador de la Excelentísima Orden del Imperio Británico (KBE, por sus siglas en inglés), el mayor honor que el reino otorga a los no británicos. Se trata de un reconocimiento a la extraordinaria contribución de Ralph a la vida británica durante toda su carrera, que celebra su influencia en los mundos de la moda, los negocios y el altruismo. Su empresa da empleo a miles de ciudadanos británicos y respalda a muchos otros en la industria de la moda y en el sector textil. Además, Ralph ha recaudado más de un millones de dólares para la lucha contra el cáncer en el Reino Unido.
Aunque Ralph siempre se ha inspirado en el presente, su objetivo siempre ha sido realizar creaciones duraderas, ya sean campañas publicitarias, instituciones altruistas o, por supuesto, prendas de ropa. Todo se basa en el principio británico de la atemporalidad. “Los europeos aprecian de verdad la herencia y la tradición”, afirma. “Especialmente los ingleses. En EE. UU., si encontramos un agujero en un jersey, lo tiramos. En Inglaterra, lo heredan los hijos”.



