Historia en blanco y negro
La historia de cómo la adorada chaqueta de tweed en espiga de Ralph, que compró en 1971, contribuyó a definir el espíritu del estilo Polo e inspiró una nueva chaqueta informal de la colección de otoño de 2018A la orilla del río Eske, en Donegal (Irlanda), descansa el telar familiar Magee, fundado por John Magee en 1866. Hoy es su sobrino nieto, Lynn Temple, quien dirige Magee, que durante generaciones ha producido algunos de los mejores tweeds del mundo, muchos de ellos creados en exclusiva en colaboración con Ralph Lauren en el marco de una relación que dura ya cinco décadas, desde el nacimiento mismo de Polo. Aunque todos los tejidos que Magee ha producido para Ralph Lauren son especiales, hay uno que destaca por encima de los demás.
Su punto en espiga de lana atemporal combina el carácter recio de los mejores tweeds irlandeses con un peso medio perfecto y una inesperada flexibilidad. Es un tejido muy hermoso que resulta aún más especial por la prenda para la que se creó: la chaqueta informal RL67, que se incorporó como novedad de la temporada de otoño de 2018. Con sus bolsillos tradicionales, las solapas de tres pulgadas y cuarto, la abertura central, la tira abotonada y el cuello interior de tartán, la chaqueta RL67 de confección estadounidense es la quintaesencia de la chaqueta de tweed, y se inspira directamente en una de las piezas favoritas del armario de propio Ralph Lauren, que no ha dejado de usar desde que la compró en 1971.
¿Han visto la icónica foto de Ralph en Nueva York, vestido con jeans, botas de cowboy, una camisa vaquera y una chaqueta de tweed, que aparecía en los anuncios de presentación de la fragancia Polo en 1978? Esa es la chaqueta. Aquel mismo año, Ralph apareció con un look parecido en el programa Today, donde fue entrevistado por Tom Brokaw, que afirmó su sorpresa por ver a un hombre combinar botas de cowboy y vaqueros con el tradicional tweed. Brokaw no hizo carrera como crítico de moda, pero no le faltaba razón: la combinación de las influencias del Oeste con las inglesas fue un paso atrevido para la época, algo que dice mucho de la inventiva y las convicciones de Ralph en lo referente a la estética personal.
Aquella chaqueta original daba pistas también sobre el inquebrantable compromiso de Ralph con la calidad. «Tiene unos siete años y está como el primer día», le explicó a Brokaw. «Las cosas mejoran a medida que envejecen, ya que van adquiriendo su propio carácter, su propia alma». La chaqueta «era toda una declaración del modo en que Ralph entendía la ropa: como una forma de expresión del estilo personal, no una imposición de la moda del momento», explica Buffy Birrittella, que lleva décadas trabajando junto a Ralph como ejecutiva de diseño y publicidad. «Eso es lo que aporta una larga vida a la chaqueta».
En las décadas que siguieron, Ralph no dejó de usar regularmente su adorada chaqueta, que combinó, por ejemplo, con camisa blanca y corbata negra de punto en los ochenta, y con jerséis Purple Label de cachemira y cuello de cisne y pantalones de chándal, también de cachemira, en los noventa. El tweed seguía en boga en 2016, cuando la lució —con las coderas ya rotas y gastadas— con un chaleco de piel con botones de concho y flecos, vaqueros desgastados, botas de cowboy y, de nuevo, una corbata negra de punto para asistir a la presentación de su colección para mujer de primavera de 2017. «Es para él un orgullo que las coderas estén así de raídas», añade Birrittella. «Las muestra como un símbolo de distinción».
De vuelta a Donegal, si acierta a pasar por el segundo piso del telar Magee, quizá se fije en un gran libro con cientos de pequeños cuadrados de lana. Esas muestras conforman toda la biblioteca de tejidos que Ralph Lauren ha desarrollado con Magee: un hermoso recordatorio de que una buena chaqueta de tweed debería durar toda una vida, o incluso más. Esa es la filosofía que hay tras la chaqueta informal de tweed original de Ralph, y también tras la nueva chaqueta a la que inspiró.
- MAGEE Y DONEGAL, FOTOS DE IRLANDA POR MICHAEL WILLIAMS
- RALPH LAUREN EN 1978 POR LES GOLDBERG



