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Una montaña moderna

La arquitectura minimalista se funde con la belleza orgánica de los Alpes

A unos 3000 metros sobre el nivel del mar, en la cima de una montaña cerca de Sölden (Austria), se sitúa el Ice Q, una estructura cúbica de cristal que hace las veces de restaurante, salón y espacio de reuniones. Esta estructura situada sobre 250 cimas alpinas y con vistas panorámicas de los Dolomitas de Italia, es un anexo al hotel familiar Das Central crea un contraste fuerte y moderno con respecto a la belleza circundante. Pero las apariencias engañan, bajo su exterior sencillo y elegante se esconde una increíble arquitectura: el arquitecto Johann Obermoser, afincado en Innsbruck (Austria), tuvo que lidiar con retos estructurales (el Ice Q está completamente construido sobre permafrost, por lo que requiere de una gran red invisible de pilotes, postes y placas para crear un anclaje sólido) y funcionales (un sistema de recuperación de calor y un triple acristalamiento permiten que sea energéticamente eficiente). ¿Su mayor hito? Su aparición en la última película de James Bond, Spectre 007.

El Ice Q, carece de detalles superfluos, lo cual demuestra que un diseño minimalista puede causar un enorme impacto, sobre todo en un entorno natural tan impresionante.

El comedor de Ice Q
El comedor de Ice Q

Pero, esta deslumbrante construcción no aparece como una aberración en el entorno. Es una de las muchas llamativas estructuras que se han diseñado en los últimos años. Por ejemplo, el espectacular Refuge du Goûter, en los Alpes franceses, es un brillante edificio recubierto de acero y testimonio del arte moderno, que sirve de tentadora recompensa para quienes escalan el Mont Blanc. Buena parte de este edificio de 16 metros de altura, diseñado por el arquitecto Hervé Dessimoz, sobresale por un desnivel de unos 1525 metros. Este espectacular refugio de forma ovoide no es demasiado lujoso en su interior (con habitaciones compartidas con literas), pero para quienes llegan al Refuge du Goûter la calidad de las sábanas es la última de sus prioridades. El objetivo principal del este edificio es ofrecer un refugio a los alpinistas que no pueden descender la montaña antes de la puesta de sol. Aunque nunca se dejará a su suerte a ningún viajero en apuros, para pernoctar en el Refuge du Goûter es necesario reservar con varios meses de antelación. El interior combina elegantemente forma y practicidad y permite alojar hasta 120 personas. Su arquitectura moderna y estética juega con el contraste del acero y la madera clara.

El refugio Monte Rosa en Zermatt (Suiza) comparte el mismo estilo. Se requiere mucha habilidad y un buen equipo para llegar hasta allí: una caminata de cuatro horas con un desnivel positivo de 500 metros, un glaciar y una pared rocosa equivalente a la altura de diez pisos. Quienes posean la pericia necesaria, verán su esfuerzo recompensado por las vistas. Este sorprendente y casi quimérico edificio con ventanales que parecen colocados al azar y líneas afiladas y angulares ofrece a sus huéspedes una imponente vista de la montaña Matterhorn. Al igual que Goûter, posee luminosas y espaciosas habitaciones de madera de pino con entre tres y ocho literas.

PUEDE PARECER QUE EN LOS ALPES NO TIENE CABIDA EL MODERNISMO, PERO VISTO DE OTRO MODO, LA BELLEZA NATURAL Y LA GEOGRAFÍA ESCARPADA DE ESTE ENTORNO MONTAÑOSO LO CONVIERTEN EL ESCENARIO PERFECTO PARA ESTE ESTILO.

Para quienes disfrutan del diseño moderno pero no están preparados para asumir el sacrificio que supone llegar hasta estos lugares, pueden optar por una gran cantidad de hoteles de estilo similar en varios puntos de los Alpes. El estado austriaco de Tirol concentra una cantidad particularmente importante de hoteles y alojamientos vacaciones con esta estética. Como ejemplo, el refugio Laudegg, una estructura con un estilo minimalista que se ve realzada por el contraste de la edificación vecina, un castillo del siglo XII; otro ejemplo serían los apartamentos Aradira en Kappl, con un diseño cúbico moderno de pizarra y madera locales con grandes ventanales; también podemos nombrar el hotel de cinco estrellas Zhero en Ischgl, que combina una arquitectura moderna con servicios nada minimalistas pero con estilo vanguardista, como un spa completo, una tienda de esquí en el interior y un restaurante de carne a la brasa dirigido por el galardonado chef Klaus Brunmayr.

No podemos dejar de mencionar el que es sin duda el hotel más espectacular y futurista: el Hotel Arlmont de St. Anton am Arlberg, que lleva el elegante estilo modernista a su máxima expresión sin sacrificar la practicidad. Se trata de una construcción escultural realizada en hormigón con una forma que permite aprovechar al máximo la luz solar en cada habitación (a través de amplios ventanales de cristal hasta el techo). Cuenta con un imponente estilo aerodinámico que se aleja de lo convencional sin renunciar a la tradición. Esto se debe a que muchos de los hoteles de la zona incorporan tanto elementos modernos como de estilo europeo. Es el caso del Bergland Hotel de Sölden, en el que las espectaculares sillas de piel envejecida y desteñida destacan en un salón en el que prima el uso del cristal y la madera clara. También encontramos esta fusión en Giatla Haus de Innervillgraten, un caserío de más de 300 años de antigüedad con cuatro apartamentos ultra modernos que conservan su carácter original, hasta el punto que siguen estando aislados con lana de oveja.

Solo los alpinistas más ágiles logran llegar al refugio Monte Rosa
Solo los alpinistas más ágiles logran llegar al refugio Monte Rosa
El exterior de aluminio da paso a un espacioso interior de madera de pino
El exterior de aluminio da paso a un espacioso interior de madera de pino

A pesar de su reciente protagonismo, el modernismo alpino existe desde los años 20 o 30, cuando los pósteres minimalistas, muchos de ellos inspirados en el futurismo italiano, atrajeron a los viajeros a la montaña. Bajo este estilo surge una veneración por los efectos democratizantes de la tecnología: los teleféricos y los cables de remolque permiten que el esquí sea accesible para todo el mundo.

Puede parecer que en los Alpes no tiene cabida el modernismo, pero visto de otro modo, la belleza natural y la geografía escarpada de este entorno montañoso lo convierten el escenario perfecto para este estilo. La simplicidad de las formas y la eliminación de los detalles superfluos que definen el modernismo son el complemento perfecto para la espectacular belleza natural de la región. Lo mismo ocurre con el concepto modernista de «fidelidad a los materiales», la preferencia por los materiales naturales y el deseo de mostrar, en lugar de ocultar, su verdadera naturaleza. Se trata también de una cuestión de practicidad, ya que debido a los retos que presenta el terreno, los materiales locales son a veces los únicos disponibles.

Por último, el modernismo hace hincapié en los ángulos rectos y, en muchos casos, solo admite ángulos de 90 grados. El resultado proporciona un contrapunto especialmente llamativo entre las escarpadas cumbres y los ángulos de los Alpes, por no mencionar las tradicionales casas de madera con tejado a dos aguas que perduran en la memoria colectiva. Es un estilo diferente pero cohesionado; el escenario perfecto para aunar deporte y estilo.

Modernismo alpino: un póster de esquí de los años 30
Modernismo alpino: un póster de esquí de los años 30
Stephen Milioti vive en Nueva York y ha escrito sobre diseño, arquitectura, moda, arte y viajes para The New York Times, New York Magazine, Elle, Fortune, The New York Observer, Departures y Salon.
  • Rudi Wyhlidal
  • Swann Auction Galleries
  • Rudi Wyhlidal
  • Swann Auction Galleries
  • Cortesía de Ice Q
  • Fotografía de Rudi Wyhlidal; cortesía de Ice Q
  • Cortesía de Wiki Commons
  • Póster «Pontresina» de Alex Walter Diggelmann; cortesía de Swann Galleries