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Tejiendo la historia

La belleza eterna de la tela más famosa y tradicional de Escocia: Harris Tweed

Puede que a los adeptos a la ropa de hombre no les suene el nombre de lady Catherine Murray, condesa de Dunmore, pero no cabe duda de que reconocerán su aportación al mundo de la moda.

La condesa fue esposa del sexto earl de Dunmore, que heredó la propiedad de la Isla de Harris, en las Hébridas Exteriores, frente a la escarpada costa noroccidental de Escocia. A la muerte del joven earl, lady Catherine tomó las riendas de la propiedad y quedó prendada de una tela de tweed que los habitantes de la isla tejían en sus casas en una variedad de bellos tonos tierra, inspirados por el paisaje circundante. Era un tejido resistente, excepcionalmente cálido, con una peculiar textura mullida y un tacto algo tosco. Todas estas características lo convertían en un tejido idóneo para afrontar los vientos cortantes y las intensas lluvias de su tierra natal.

En los viajes entre su residencia de Harris y Londres durante las décadas de los 40 y los 50 del siglo XIX, lady Catherine, que ejercía como dama de compañía de la reina Victoria, recurrió a sus contactos (sus hijos solían jugar con el que sería el futuro rey Eduardo VII) para popularizar la tela en los círculos sociales de la aristocracia urbana. La leyenda del Harris Tweed no tardó mucho en aparecer. 

Más de un siglo después, la famosa chaqueta Harris Tweed de Ralph Lauren, en espiga en blanco y negro, constituyó uno de los elementos esenciales del vestuario del Sr. Lauren. Y durante más de 40 años, esa misma chaqueta ha aparecido en pasarelas, en campañas publicitarias y en multitud de conjuntos personales, entre los que cabe destacar el retrato hoy mítico de 1978 en que Ralph la combina con un conjunto de camisa y pantalón vaqueros.

Pero volvamos a su lugar de nacimiento, donde la comunidad local no ha dejado de honrar el legado y la importancia del Harris Tweed.

«No solo es mi trabajo», afirma Lorna Macaulay, directora de la Harris Tweed Authority en Stornoway (el mayor núcleo de población de las Hébridas Exteriores, con 5000 habitantes). «Pertenezco a una tercera generación de trabajadores de Harris Tweed. Lo llevamos en la sangre. Aquí es algo importante. Es una de las bases de nuestra economía, por supuesto, pero también de nuestra historia y nuestra cultura». El tejido está protegido por una Ley del Parlamento cuya misión es salvaguardar la tradición de este tejido y garantizar que cada metro de Harris Tweed que se produce cumpla una estricta reglamentación. Entre otros, debe teñirse, hilarse, cardarse y acabarse en las Hébridas Exteriores con pura lana virgen, y, además, debe tejerse a mano. Este proceso no debe realizarse en una fábrica comercial: toda la tela Harris Tweed se teje en los hogares de los isleños, siguiendo la tradición local de tejer en las granjas.

Aunque el tweed puede confeccionarse en cualquier color, seguramente el más famoso sea el de tonos tierra, por la profundidad única de su cromatismo. «En cuanto bajas del avión piensas "Dios mío, esta isla es como la tela Harris Tweed". Nuestra paleta de colores nace del paisaje», explica Macaulay. Y, aunque actualmente se utilizan modernos y resistentes tintes, en siglos pasados la tela se coloreaba únicamente con tintes naturales obtenidos del entorno. «El brezo, la hierba, el corcar raspado de las rocas, las algas del océano», explica Lorna. «Nos hemos mantenido fieles a esa paleta».

Las propiedades casi iridiscentes de algunas telas de Harris se deben al proceso de tintado al que se someten, en que no se tiñen los hilos terminados, sino la propia lana sin tratar, lo que permite hilar hasta 16 colores en un único hilo, lo cual otorga al tejido final una complejidad sin igual.

Hoy en día, las paletas y los colores —así como su exclusivo acabado, más suave— de los tejidos Harris Tweed de Ralph Lauren se desarrollan totalmente a medida en colaboración entre los equipos de diseño de Nueva York y los artesanos de las Hébridas. Pero, en los primeros días de Polo, en Nueva York, Ralph Lauren y su hermano Jerry se enamoraron de una versión más sencilla: la clásica espiga en blanco y negro. Ambos han lucido sus chaquetas Harris durante cuatro décadas; Jerry dice de la suya que es «como un chaleco antibalas».

«Cuando éramos adolescentes y empezamos a interesarnos por la ropa, era la época de las chaquetas de tweed», recuerda Jerry. «Las había de estilo preppy, de distintos tamaños y tipos. Sentaban muy bien y eran muy cómodas. Pero cuando descubrimos el Harris Tweed, fue amor a primera vista. Era la más auténtica». La sastrería en Harris Tweed ha sido una constante en las propuestas a medida de Polo desde entonces, y se ha utilizado en casi cualquier corte imaginable, desde chaquetas de montar y chaquetas informales hasta pantalones y abrigos, entre otros. Jerry recuerda incluso un intento fallido de crear un jersey de Harris Tweed en los albores de la línea Polo; el resultado, por desgracia, fue una prenda demasiado tosca y pesada.

Actualmente, gracias en gran medida a la influencia de Ralph y Jerry, la chaqueta informal en espiga es un componente básico del estilo estadounidense, tan imprescindible como podría ser un blazer azul marino e igual de versátil. Y, aunque hay otras telas parecidas, ninguna es capaz de capturar el romanticismo de la Harris Tweed.

«Cuando llevo una chaqueta de Harris Tweed, siento que llevo algo genuino», dice Jerry. «Rezuma autenticidad y tradición. No hay nada que se le parezca».

Andrew Craig es el editor de contenido masculino de Ralph Lauren.
  • cortesía de Harris Tweed Authority
  • cortesía de Lewis Mackenzie
  • cortesía de Getty Images